Análisis

Fernando Faces

Santelmo Business School

‘Quo Vadis China?’

La utopía de quienes creían que la apertura iniciada por Deng Xiaoping derivaría hacia el liberalismo económico se revela estérilmente falsa

LA escalada de represión regulatoria a la que están sometidas grandes empresas de China del sector tecnológico, internet, videojuegos logística y transporte, sector inmobiliario educación privada, etcétera, ha sorprendido al mundo capitalista. La discrecionalidad y agresividad de la regulación ha impactado fuertemente en las bolsa con pérdidas mil millonarias , provocando la huida del capitales. ¿Qué está pasando en China? ¿Está propiciando Xi Jinping un cambio en el modelo político y económico de China? ¿Estamos asistiendo a un proceso de involución del proceso de apertura e integración Internacional? Interpretar las claves económicas y políticas de las decisiones de China es una difícil e incierta tarea. La opacidad y la discrecionalidad es una de las “características chinas”.

Represión regulatoria

No hay un criterio único que justifique la reciente represión regulatoria. A cada caso se le da una justificación específica. En algunos casos es la defensa de la competencia, la lucha contra los monopolios o la excesiva concentración de poder. En otros es la seguridad nacional, la protección de los datos o la protección psicológica, intelectual y cultural de los jóvenes. También se persiguen las malas prácticas financieras y el crecimiento salvaje a base de deuda. La salida a Bolsa del brazo financiero de Alibaba ,por valor de más de 34000 millones de dólares, la mayor de la historia, se suspendió en el último minuto, tras unas declaraciones de su CEO Jack Ma desacreditando a los reguladores y al sistema financiero chino . A Alibaba se le ha impuesto una multa de 2800 millones de euros por practicas monopolísticas. El intocable Jack Ma ha desaparecido de la escena pública.

La suspensión de pagos de Evergrande, no ha sido una sorpresa para PCCh ,ya que ha sido precipitada por ellos mismos con la normativa exigida al sector inmobiliario de límites de endeudamiento (las tres líneas rojas). Desde ese momento Evergrande vió cómo se cerraban su sus habituales canales de financiación en la banca y en los mercados financieros. Evergrande fue víctima de un crecimiento salvaje basado en deuda y de una política de limpieza de malas prácticas y deuda excesiva protagonizada por el PCCh. El Gobierno chino intervendrá en la reestructuración de la deuda , evitando el contagio al sistema bancario. Pero penalizará duramente a los dirigentes responsables y a los propietarios mayoritarios. Resumiendo,el problema no está en los objetivos declarados que coinciden en gran parte con los de los países occidentales: lucha contra los monopolios y defensa de la competencia, preservar la seguridad nacional y privada de los datos, desincentivar el crecimiento salvaje a base de deuda. El problema está en la ejecución discrecional, imprevisible y autoritaria , muy lejos de la praxis y las reglas de juego de la democracia.

¿ Involución o giro estratégico?

¿Implica lo descrito que hay una involución o giro estratégico en la política y modelo de crecimiento de Xi Jinping? Mi opinión es que no, que es cohech esrente con el pensamiento de Xi Jinping , que es el pensamiento del Partido Comunista y del pueblo chino, y parte de la Constitución. Un mensaje del PCch: Mao levantó y liberó China, Deng Xiaoping la hizo rica y abierta, y Xi Jinping la está haciendo fuerte, autosuficiente, respetada , con una creciente prosperidad común.

De las conclusiones del último congreso del PCch se deduce que en la próxima etapa lo importante será la cálidad del desarrollo por encima de la cantidad. No se establecen objetivos numéricos de crecimiento como en anteriores planes. Se resalta la fortaleza, sostenibilidad y estabilidad económica, social y política del crecimiento. Crecimiento que deberá de ser inclusivo bajo el lema de “prosperidad común”.Asistiremos a tasas de crecimiento entre el 4% y el 6%, el necesario para garantizar la creación de empleo. Para Xi Jingping el objetivo con el que deben ser coherentes todas las actuaciones es el de “prosperidad común”. Lo cual implica políticas que reduzcan desigualdad y regulación contra los monopolios y concentraciones del poder económico, social y político. El poder reside exclusivamente en el Partido Comunista y en última instancia en su secretario general y presidente Xi Jinping. De lo expuesto se deducen los ejes estratégicos. El político exige fortalecer el poder del PCCh. No solamente el político e institucional, sino también el económico, social y cultural. La fusión de partido-Estado y la presidencia vitalicia facilita esta tarea.

La represión regulatoria del sector privado es consecuente con una mayor protagonismo e intervención del PCch en el sector empresarial privado, que deberá de someterse a las directrices generales del PCCh y ser coherente con el pensamiento de Xi Jinping. La reciente regulación contra el exceso de concentración de poder y los comportamientos monopolísticos estarían amparados por el objetivo de fortaleza y estabilidad, el de lucha contra las desigualdades y el de “prosperidad común”. Pero Xi Jinping da un paso más adelante y le exige al partido que se implique en la conducción del sistema económico privado, y también en el desarrollo de las ideas, el conocimiento, los hábitos y las costumbres de la sociedad, que deben de ser una extensión del pensamiento de Xi Jinping. El pensamiento de Xi Jinping es obligatorio en la docencia primaria, secundaria y universitaria. Otras regulaciones como las referidas al horario de los videojuegos, la censura de los programas de influencers o celebridades, y los ataques a la enseñanza privada son un claro ejemplo del nuevo reto cultural o pensamiento único.

Hacia un nuevo modelo de crecimiento

Otro aspecto del pensamiento de Xi Jinping es que el modelo de crecimiento debe de ser fuerte, estable, autosuficiente e independiente, atributos que se interrelacionan y fortalecen mutuamente. Lo cual justificaría el reciente giro hacia el modelo de crecimiento de “doble circulación”, interna y externa., En este modelo el núcleo principal es la circulación interna, la producción, distribución y consumo dentro del país. Un país que por su tamaño y diversidad puede ser autosuficiente. Pero el giro exige una gran transformación desde un modelo de crecimiento basado en grandes inversiones estatales, en infraestructuras ,en vivienda, y en exportaciones a otro fundamentado en el desarrollo del mercado interno, en el consumo, en la sustitución de importaciones ,en el desarrollo de los servicios de alto valor añadido. El cambio hacia este modelo exigirá una gran reasignación de recursos desde las manufacturas, el sector inmobiliario. las superestructuras obsoletas hacia otros sectores de mayor valor añadido y mayor potencial tecnológco. La apuesta por sectores estratégicos con la ayuda de la inteligencia artificial, la transformación digital y la innovación deben de garantizar un aumento de la productividad en la circulación interna que será la base de la competitividad de las instituciones y de las empresas en el circuito externo. La prevalencia del circuito interno como base competitiva para el éxito del circuito externo es la condición necesaria para la autosuficiencia, independencia, estabilidad y competitividad de China. El análisis de fracaso de los modelos de crecimiento capitalistas tras la crisis financiera del 2008 ha determinado que Xi Jinping ponga especial énfasis en la estabilidad política y financiera. En la próxima etapa del modelo chino asistiremos a una mayor concentración del poder en el Partido Comunista como parte del Estado central,en detrimento de los gobiernos locales. El objetivo será evitar desviaciones, y acometer las reformas necesarias ,sin desviaciones ,ni presiones de otros intereses locales. Del fracaso capitalista en la crisis financiera, Xi Jinping ha aprendido que la estabilidad financiera es fundamental para la fortaleza y por supervivencia del crecimiento. El crecimiento salvaje en base a deuda se acaba pagando con una prolongada recesión. Escenario que podría acabar con el Gobierno comunista chino cuya principal base de legitimidad han sido los 40 años de crecimiento y prosperidad.

La utopía de aquellos que creían que la apertura y el progreso iniciado por Deng Xiaoping derivaría lentamente hacia una nueva forma del liberalismo económico ha sido estérilmente falsa. Xi Jinping tiene otra visión del “sueño chino” y contempla el socialismo “con características chinas” como un modelo alternativo al capitalismo. Con el que puede coexistir. sin la ambición de sustituirlo, pero sí de exhibirlo y promocionarlo entre los países en vías de desarrollo como alternativa al modelo capitalista. La gran pregunta sigue siendo la misma: ¿es posible y sostenible en el tiempo el progreso y la innovación sin libertad?

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