A diestro y siniestro

Sánchez triunfa, Casado hunde al PP

El gran resucitado de la política española revivió ayer una vez más, y por la puerta grande. En 2016 llevó al PSOE a los peores resultados de su historia contemporánea y en 2019 ha sumado casi cuarenta diputados a los 85 de entonces y se ha asegurado su continuidad en la Moncloa. También ha hecho historia Pablo Casado: sus resultados son los peores del PP, incluso de la antigua AP del segundo Fraga.

Si Pedro Sánchez es el triunfador inequívoco de las elecciones más inciertas, Casado resulta ser el gran derrotado, sin excusas ni paliativos. El primero se garantiza seguir gobernando una temporada y mandando en el PSOE muchos años, el segundo ya tendría que estar en su casa. La herencia que le dejó Mariano Rajoy no era muy boyante, pero él la ha dilapidado con ayuda de Vox y de su propia fragilidad.

Tampoco Vox está desde anoche para tirar cohetes. Un 10% de votos y 24 diputados -en sólo catorce provincias- no se corresponden ni de lejos con el precedente de Andalucía ni con sus propias expectativas, desatadas por una confusión entre la euforia de los militantes y los llenazos de los mítines y su atractivo real para la masa de votantes corrientes.

Podemos sale perdiendo, pero gana. Sus resultados son mediocres casi en todas partes y, sin embargo, su contribución a la nueva investidura de Pedro Sánchez será decisiva y, por tanto, se venderá a buen precio: con la incorporación a un gobierno de coalición.

Sólo hay una cosa segura: Pedro Sánchez volverá a ser presidente del Gobierno. Lo será con el apoyo de Podemos y mareas anexas y algún tipo de pacto con minorías vasca, canaria y catalana (en este caso con Esquerra Republicana de Catalunya, cuyo líder está en el banquillo), que podría ser suficiente en segunda votación, cuando el candidato no necesita mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, sino más síes que noes. Requiere que Junqueras renuncie definitivamente al referéndum unilateral, pero también que Sánchez le abra alguna vía concertada al independentismo. Ahí entramos ya en un terreno peligroso: ¿quién se cree de verdad el No es No de Pedro en la campaña recién concluida?

O lo será con Ciudadanos, con quienes sí sumaría 180 escaños. Es la salida que más le gustaría a Pedro Sánchez, por la que apuestan los poderes económicos y la que garantiza más estabilidad a España, pero seguramente exigiría el relevo de Albert Rivera, que ha llegado muy lejos en su animadversión al actual presidente y su rechazo a aliarse con el Partido Socialista y que, encima, se choca con un mal momento para rectificar: en vísperas de elecciones autonómicas, municipales y europeas. Inés Arrimadas es el estandarte deseado de esta operación inminente.

Los pactos, difíciles ambos, van a tardar un buen rato.

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