El parqué
Nuevo máximo del Íbex 35
Cuando ya Baltasar era un recuerdo y la ciudad embocaba la recta que conduce a los grandes fastos, Ramón Valencia tenía los primeros bocetos de lo que sería la temporada. Por lo pronto, la relación de ganaderías participantes ya estaba cerrada y el cartel del Domingo de Resurrección, pergeñado. Antes de eso, tiempos de don Diodoro, el pistoletazo de salida estribaba en saber cuántas tardes se anunciaría Curro o, si al fin, Ordóñez había accedido a torear en Sevilla. Se daba por hecho que Limeño mataría la de Miura y todo discurría convenientemente. Hoy, sin embargo, vivimos un tiempo tan nuevo que todo es como una nebulosa en torno al nuevo orden establecido. La única realidad, aparte de que Juan Ortega matará la corrida del Puerto de San Lorenzo, es que el rótulo Empresa Pagés ya no figura en la fachada de Adriano. Ya pasó la carroza de Baltasar, en breve llega la Cuaresma y lo único que da que hablar es si el nuevo orden logrará convencer a Morante; sin él, todo se complica.
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