Análisis

Roberto Pareja

Amenaza de bucle infinito

Los dos grandes crecidos el 14-F son Vox, que sólo podrá rugir, y la CUP, que radicalizará con Junts al presumible tripartito con ERC 

Los miembros de la CUP durante su comparecencia el domingo ante los medios para celebrar sus resultados del 14-F. Los miembros de la CUP durante su comparecencia el domingo ante los medios para celebrar sus resultados del 14-F.

Los miembros de la CUP durante su comparecencia el domingo ante los medios para celebrar sus resultados del 14-F. / Enric Fontcuberta (EFE)

El PSC ha ganado las elecciones pero está perdido. El independentismo ha salido reforzado pero está dividido. La derecha cae más (Cs) o menos (PP) en picado y la ultraderecha pixela todo lo que la rodeaba en la foto de Colón. Estos son los indiscutibles titulares del 14-F.

Ferraz patrimonializa el éxito de Salvador Illa, con sus flamantes 33 escaños y cerca de 650.000 votos. Enfrente, la altiva mayoría independentista, con sus 1,2 millones de votos y su estentórea mayoría absoluta de 74 escaños. El secesionismo sigue ahí, con un porcentaje del 51% de voto (estaba en el 47). Poco importa ya que la participación fuera del 80 o del 52%... la tricotadora del bucle infinito de la ruptura con España que Artur Mas empezó a tejer hace diez años sigue a tutiplén.

Los socialistas venden que los catalanes han ratificado la apuesta por la negociación. El triple empate entre el PSC, ERC y JxCat lo atestigua sobre el papel. Pero la transversalidad es carne de utopía al albur de ese veto que las fuerzas secesionistas se autoimpusieron en campaña para con los socialistas. Un cordón sanitario que hasta ahora era coto vedado para la extrema derecha, tercera fuerza política de España y cuarta de Cataluña.

Illa y Aragonès mueven ficha

El cabeza de lista de ERC, Pere Aragonès, y el del PSC han anunciado este lunes la apertura de una ronda de contactos en busca de apoyos para conseguir su investidura a la presidencia de la Generalitat. Illa está dispuesto a llevar hasta el final su brindis al sol. Que a nadie se le pase por la cabeza que va a esconder resignadamente la cabeza bajo el ala como hizo Inés Arrimadas en 2017. ¿Para qué me voy a presentar si me van a dar la patada?, argumentaba la devaluada líder naranja tirando de la implacable lógica matemática y cierta pereza nada abstracta...

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, uno de los políticos presos que ha podido hacer (e inflamar más la) campaña, ha sentenciado para despejar las pocas dudas que pudiera haber que un Govern entre Esquerra y el PSC es “imposible” porque ambos son “los partidos políticos más antagónicos de Cataluña”.

La amnistía y el referéndum van a ser el mantra del presumible futuro tripartito

Esquerra iniciará “de forma inmediata” la negociación con todos los partidos soberanistas –de JxCat a la CUP, pasando por los comunes– con vistas “a la formación del nuevo Govern”, según la portavoz republicana, Marta Vilalta. ERC repudia la aventura unilateral que ciega a JxCat y enarbola una apuesta por el diálogo para encauzar el conflicto político que es (para variar) carne de cañón a diestra y siniestra.

La implosión del antiguo espacio de Convergència le ha pasado factura a Jxcat. Ha perdido dos escaños y el liderazgo del bloque de la secesión. Se le han ido entre otros los 70.000 votos del PDeCAT amén del puñado (5.000) de su otra escisión, el PNC, el partido de Marta Pascal, que tampoco ha obtenido representación parlamentaria.

Y entra rutilante en danza el otro gran triunfador junto a Vox del 14-F, la CUP... a mayor gloria de la polarización.

La formación antisistema y antiespañola tiene la llave de la mayoría independentista. Así que Houston digo Madrid y Sánchez tienen un problema: el presidente del Gobierno puede estar pensando en indultos y en rebajar el delito de sedición, pero ni puede conceder una amnistía, que no se contempla constitucionalmente, ni parece por la labor de abrir la caja de pandora de un referéndum pactado de autodeterminación, que son las exigencias que vienen con el futuro tripartito y la solución (la consulta) que postula sin descanso ni complejos Unidas Podemos.

Lo que no convierte a los morados en independentistas o enemigos de la unidad de España como venden algunos con sumo desahogo. La temeraria apuesta de los comunes y de Pablo Iglesias es la de la reconciliación y un nuevo encaje de Cataluña en España. Punto.

ERC (en el Govern) y el PSC (en la oposición) querrán dialogar. pero los tres lobos feroces y falaces  (Junts, Vox y CUP) amenazan con devorarlo todo con sus respectivos bucles entre los dientes.

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