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Análisis

fernando faces Santelmo Business School

La fiesta de Sánchez

Los Presupuestos son la expresión cuantitativa de las políticas económicas y sociales que ejecutará el Gobierno durante el ejercicio con el objetivo de conseguir un crecimiento y bienestar sostenibles e inclusivos. La elaboración de los Presupuestos es el acto de mayor compromiso, responsabilidad, rigor y obligada transparencia al que se somete el Gobierno. Dada su trascendencia e importancia es inconcebible que la elaboración y presentación de los presupuestos se convierta en un acto de propaganda electoral. Sin embargo esto es lo que ha sucedido en España en 2021 y 2022. El rigor, la veracidad, la transparencia de los presupuestos y la disciplina en su ejecución definen la credibilidad y solvencia de un país. Los presupuestos de 2021 no fueron ni rigurosos ni creíbles. Las previsiones macroeconómicas y los ingresos tributarios eran totalmente irreales. La consecuencia ha sido el flagrante incumplimiento de los objetivos de crecimiento, empleo, déficit y deuda pública y la pérdida de solvencia y credibilidad ante Europa y ante los inversores internacionales.

La presentación de los presupuestos de 2022 vuelve a ser un acto de propaganda electoral. El cuadro macroeconómico de previsiones sobre el que se sustentan los ingresos tributarios es conscientemente optimista e irreal. De nada ha servido que el INE rectificara el crecimiento del PIB del segundo trimestre del 2021 desde el 2,8% hasta el 1,1%. Tampoco que el consenso de los analistas y organismos internacionales proyecten para 2022 un crecimiento del PIB para España(6,1%) muy por debajo del Gobierno (7%). Y volverán a revisar a la baja el crecimiento de España para 2022.

El Gobierno ha permanecido impasible, manteniendo la previsión de crecimiento del 7% para 2022. El Gobierno resiste en su falsa utopía. La Airef ha advertido al Gobierno de los riesgos a los que se enfrenta España que dificultarán los objetivos presupuestarios: la aparición de nuevas variantes de la pandemia, la inflación más intensa de lo previsto, los retrasos en la recepción y aplicación de los fondos Next Generation , la persistencia de los cuellos de botella en las cadenas de suministro globales y la inesperada e impactante crisis energética. El Banco de España ha reducido a la mitad el impacto esperado por el Gobierno de los fondos europeos. La llamada a la prudencia del Banco de España y de la Airef ha caído en saco roto.

La máquina de la propaganda irresponsable está en marcha con expresiones como: "Máximo histórico del techo de gasto"," el mayor gasto social de la historia", "12.550 millones para los jóvenes, bonos culturales, bonos de alquiler", "la mayor oferta de empleo público de la historia", "30.500 nuevos empleos públicos", "todos ganan: jóvenes, funcionarios, pensionistas, clase media , trabajadores , pymes y autónomos". Me imagino la cara de los ciudadanos del centro y norte de Europa ante tan exultantes manifestaciones, conscientes de que ellos serán los pagadores de los 70.000 millones de subvenciones del Next Generation. Aprovechando la suspensión temporal de las reglas fiscales europeas nuestro Gobierno pretende montar una gran fiesta. Pero a partir de 2022-2023 las reglas volverán y los tipos de interés al alza harán insostenible la desorbitada deuda pública. El tránsito de la utopía del gasto a la distopía de los recortes y de la austeridad será duro.

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