La muerte de Ramoncín
Oviedo siempre trae buenos recuerdos
Ganar o ganar, esa es la cuestión, pero no quiere eso decir que la suerte esté echada. Debuta este mediodía el Betis en el Nuevo Tartiere y si los recuerdos sirven de algo, hay que decir que en el viejo Buenavista solía ir acompañado por el éxito. Aguas pasadas que no mueven molino, pero la cruda realidad que nos alumbra dice que el Oviedo cierra la tabla y que mira al Betis a una distancia de dieciséis puntos, dieciséis.
Pero este Betis tan aparentemente superior llega acompañado de ciertas cuitas. La sensación que dio su enfrentamiento, por decir algo, con el depauperado Real Madrid no invita, precisamente, al optimismo. La vulnerabilidad de su sistema defensivo se ve como un hándicap indudable de cara los objetivos marcados, quizás de forma imprudente.
Siguiendo el apartado de cuitas, ensombrece el panorama las incógnitas que rodean a la reaparición de dos futbolistas fundamentales que se autoinutilizaron al alimón hace una cuarentena. Las noticias que rodean a Isco y Amrabat no ayudan a solidificar el ambiente y la verdad es que pesan por mucho que Pellegrini las edulcore.
Dicho lo cual conviene que el Betis siga siendo fiel a esas directrices marcadas por Pellegrini, el entrenador que menos importancia suele darle a los ausentes... cara al público. En fin que partido importante para ir mirando la segunda vuelta con buena disposición. Los recuerdos de Buenavista bien pudieran tener su efecto ante el debut en este Tartiere.
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