El sexo sí es para eso, señor vicepresidente

Vaya de la que se nos hemos librado los andaluces no teniendo que sonrojarnos con opiniones de miembros de un gobierno como las del vicepresidente castellano y leonés y el sexo

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo
El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo / Europa Press

27 de junio 2022 - 23:16

Hablar el vicepresidente García-Gallardo de Castilla y León y subir el pan es todo uno. Afortunadamente para nosotros no literalmente, porque subir está subiendo todo que da miedo, pero cuando abre la boca Juan García-Gallardo nos vale el dicho metafórico, que es lo único de altura de lo que rodea este político que es personaje y ridículo a partes iguales.

Resulta que el bueno de Juan estuvo en unas jornadas organizadas por su partido y se despachó sin miramientos achacando la despoblación "latente" en territorios como Castilla y León a la "hipersexualización de la sociedad". Toma ya. Cuando a priori debería ser todo lo contrario aunque fuese por mera estadística. A más sexo, más natalidad, ¿no? Eso, hagan ustedes más el amor seguro que así tienen más hijos aunque sea sin querer, debería haber defendido el vicepresidente.

En cristiano, y en palabras de García-Gallardo, "cuando el sexo se convierte en un fin en sí mismo, nos olvidamos de que su fin es la procreación". Es decir, no miren ustedes a sus parejas con ojos libidinosos si no están pensando en aumentar la prole y contribuir de paso a parar la despoblación de su territorio.

Lo primero que he ido a mirar es cuántos hijos tiene este hombre. Respuesta: no tiene. Quizá debiera aplicarse a si mismo lo que argumentaba del reloj biológico y contribuir a la natalidad en Zamora o en Soria, o tal vez como decía Cristina Almeida hoy mismo "sea virgen" si le aplicamos sus propias políticas.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, va a pasar una legislatura divertida echando balones fuera cada vez que su vicepresidente hable. Hoy tocó: "No hablaba el vicepresidente, sino un representante de Vox". Patada a seguir se llama eso en rugby, pero en política, ellos sí pueden desdoblarse cuando hablan.

La estrategia de desdoblamiento le podría haber valido al Gobierno para defender la valoración de Pedro Sánchez sobre la actuación de la policía marroquí frente a los subsaharianos que intentaron asaltar la valla de Melilla. En su opinión "estuvo bien resuelto", pero tranquilos, no hablaba el presidente sino el ciudadano Sánchez. Con el codo apoyado en la barra del bar de su barrio, claro.

Lo que sí es preocupante es el retroceso al que cierta parte de la sociedad quiere retrotraernos a todos. Con declaraciones propias del medievo como las de García-Gallardo en Zamora o con decisiones del Tribunal Supremo de Estados Unidos prohibiendo el aborto a las mujeres y que una parte celebra en la calle como un triunfo propio al otro lado del charco. De locos.

Pero es que uno mira enfrente y no sabe a qué atenerse. El Gobierno de España ha aprobado en su Consejo de Ministros una ley por la que yo mismo me puedo convertir en mujer sin evaluación médica, tratamientos hormonales o cirugías y a los seis meses volver a decidir se un hombre de nuevo. Oiga, ni tanto ni tan calvo.

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