Amargura, 'De profundis' esculpido

Sólo dos dolorosas sevillanas son su advocación esculpida, sólo ellas proclaman con su rostro su nombre

21 de noviembre 2021 - 01:46

Sólo dos dolorosas sevillanas son su advocación esculpida: la Amargura y la Esperanza Macarena. Sólo ellas proclaman con su rostro su nombre. La Macarena es la virtud teologal de la esperanza hecha milagrosamente visible. No importa que no existan documentos: nadie puede dudar que fue esculpida para expresar su advocación. En el caso de la Amargura tengo por seguro que fue Benito Hita del Castillo, cuando la reformó en 1763 para crear la sagrada conversación con el San Juan que había esculpido tres años antes, quien convirtió su gesto, su rostro y su mirada en su advocación. Ella es la amargura de la madre sin consuelo que expresa de forma rotunda otra virtud teologal, la fe que, pese a todo, incluso hundida en el dolor más desgarrador que pueda sufrir un ser humano, sigue confiando en Dios.

No hay en Sevilla De profundis más hondo que la Amargura. "La fe es una adhesión personal de la persona entera a Dios que se revela", dice el Catecismo. La Amargura afirma su fe, con una conmovedora vacilación fruto de su dolor, sin comprender el espanto que está viviendo, la aparente negación de todas las promesas que le fueron hechas. "Desde lo más profundo grito a ti, Yahveh. ¡Señor, escucha mi clamor!" grita el rostro de la Amargura. Está esculpido también en ella el grito agónico de su hijo: "¿Por qué me has abandonado?", que es queja y oración a la vez. La Esperanza Macarena nos ayuda a esperar contra toda esperanza humana. La Amargura nos ayuda a creer aún en el eclipse de Dios. Hay una mayor proximidad de la pueda parecer entre las dos advocaciones y las dos imágenes que tan conmovedora, arrebatadora y portentosamente hacen visible la esperanza y la fe puestas a prueba.

Por eso sólo con los años se descubre de verdad toda la hondura de estas dos virtudes teologales esculpidas. Si Dickens escribió: "Qué es la Navidad a medida que nos vamos haciendo viejos", alguien debería escribir qué son las sagradas imágenes y la Semana Santa a medida que nos vamos haciendo viejos. Y muy especialmente estas dos Vírgenes poderosas y únicas. ¡El don de las lágrimas! Sólo los años enseñan a llorar ante ellas. Sólo los años enseñan por qué un santo escribió que "cuando están secos los ojos del cristiano, está incompleta su plegaria" y otro llamó a las lágrimas "sanidad de inocencia que vuelve y enseñanza firme de elección eterna". Hoy es 21 de noviembre en San Juan de la Palma.

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