Bolaños, rogando y con el mazo dando

El ministro se cuelga una medalla pero no ofrece una visión global y precisa en el acuerdo sobre los abusos

El madurazo realza aún más la Transición

El ayesazo

Félix Bolaños, ministro de Presidencia, en la firma del acuerdo con la Iglesia Católica.
Félix Bolaños, ministro de Presidencia, en la firma del acuerdo con la Iglesia Católica. / M. G.

10 de enero 2026 - 04:00

Qué feliz se ve a Bolaños, el malo, entre las sotanas de la alta jerarquía eclesiástica. El precedente son los calditos que el avieso Zapatero se tomaba en la Nunciatura. Bolaños el bueno es Luis, el empresario andaluz que innova en asuntos de agricultura y que tiene un fincón productivo que funciona como el Quintos de Mora donde de vez en cuando se retiran a meditar muchos de los influyentes. Pero volvamos con el malo. El ministro de Presidencia quiere a los curas callados en asuntos de actualidad o, mejor dicho, que no se salgan de la posición de neutralidad debida. ¿Dónde está reglamentado que el presidente de la Conferencia Episcopal no pueda opinar con libertad de cuestiones políticas, sociales, culturales, deportivas o de cualquier índole? Diferente será si se comparten o no sus pareceres. Ahora la Iglesia Católica ha dado la cara y ha accedido a indemnizar a víctimas de abusos sexuales. El propio ministro ha reconocido que se trata de casos prescritos, lo que realza todavía más el papel jugado por una Iglesia que no tenía ni tiene que responder legalmente por la conducta personal (delictiva, reprobable, asquerosa y cochina) de algunos de sus clérigos. Si lo hace es porque la Iglesia tiene el deber moral de estar siempre e inequívocamente junto a las víctimas, los débiles, los excluidos y los maltratados. No podría en ningún caso dejar de admitir que los silencios de otros tiempos han tenido efectos lacerantes.

Pero conviene tener la perspectiva global y precisa, como en el reciente caso del obispo de Cádiz, al que se puede investigar gracias a la normativa de la propia Iglesia, no por efecto del ordenamiento jurídíco civil (penal incluido). Hace bien Bolaños en dialogar, alcanzar acuerdos y, si quiere, colgarse medallas, pero debe contar la historia completa y admitir la buena disposición de la jerarquía eclesiástica basada en sus convicciones morales, no en disposiciones legales. Y hace bien la Iglesia en no mirar hacia otro lado, en no encogerse de hombros por mucho que no tenga responsabilidades civiles. Los acuerdos, las concordias y los diálogos son tremendamente positivos, aunque se aprecien demasiados prejuicios, excesiva inquina y sonoros aullidos de gatos en la barriga por parte de quienes siempre se alinean contra la Iglesia sea el caso que sea. España pura. Indemnice y repare la Iglesia, preocúpese el Gobierno de todas las víctimas, no solo de quienes han sufrido abusos de sacerdotes, que no son tantos casos, como reconoce el ministro. Y dejen que el presidente de la Conferencia Episcopal opine cuanto quiera, que cuando lo hace el presidente del Barça no hay críticas ni exigencias de neutralidad. Bolaños es más de avecrem que de consomé hecho en casa. Se nota.

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