¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Julio Iglesias y la motosierra
Esta tarde ya no tendremos el recurso de conectar con Las Ventas del Espíritu Santo y habrá que asirse a otro entretenimiento. Tres semanas largas de cita con las siete en todos los relojes de la tarde crean adicción y ahí estamos en la intentona de buscar un paliativo, una especie de salvífica metadona que nos ayude a pasar la tarde. Pero todo tiene su cara y también su cruz, ya que vaya cruz la de escuchar a diario a un ciudadano que parece que se ha leído tres o cuatro veces El Cossío. Qué manera de presumir de erudito y qué forma de ensalzar Madrid por encima de todo. Qué empacho con el supremacismo madrileño y qué forma de piropear la estampa de esa especie de paquidermo que sale por su puerta de chiqueros. No obstante y a pesar del coñazo, las tardes se nos van a hacer demasiado largas de aquí hasta que hayamos superado el síndrome de abstinencia.
También te puede interesar
Lo último