Punto de vista

Alfonso Rodríguez Herrera

Celiaquía... otro tipo de barreras

HACE no muchos años, y aun ahora, muchas personas, familiares, asociaciones y organismos, dedicaban esfuerzos a la eliminación de barreras arquitectónicas. Con una silla de ruedas era difícil asistir a clase en un segundo piso, o cruzar la calle si se tenía una deficiencia visual.

Cuando las anteriores aun no han desaparecido, nos damos cuenta que existen otras barreras a los que no habíamos puesto nombre. Se les puede llamar "barreras gastronómicas". En España, comer fuera de casa es una necesidad muchas veces, paro también es uno de los placeres cotidianos. Un chiringuito de playa o un restaurante es un lugar al que nos encanta ir. ¿Qué pasaría si llegásemos allí y solo pudiésemos mirar sin poder pedir nada? Hay personas, que deben planificar con detalle una salida si tiene que comer fuera de casa. Los alimentos que consumimos son complejos y aquello que les hace daño a los celiacos no tiene un aspecto sospechoso. No esta coloreado, no tiene un olor especial y ni siquiera, si esta en pequeñas cantidades, tiene una textura característica. Supongamos a una azafata celiaca en un viaje de trabajo. Para ella, la lectura de un menú puede convertirse en un complicado ejercicio para descubrir que receta incluye trigo. Cuanto más complejo es el plato, más "sospechoso". Otra situación, los padres que apuntan a su hijo al comedor escolar, le dan mas vueltas a la cuestión que los demás padres de niños. En parejas separadas, el cumplimiento de la dieta de una hija celiaca, se puede convertir en otro elemento más de disputa, o colaboración.

Aunque aun son muchas las dificultades a que aun hay que superar, es fácil reconocer los cambios que se han ido produciendo. Ya no es exótico ver una estantería con productos para celiacos en un centro comercial, aunque seria deseable más variedad. Con más o menos dificultad se puede conseguir un menú sin gluten en el comedor escolar, aunque seria mejor que fuese más variado y apetecible. La eliminación de barreras debe suponer un esfuerzo de la administración, con normativa y supervisión. Pero también implica otros niveles de esfuerzo más cercanos.

Cualquiera puede contribuir a derribar barreras con acciones en la vida de todos los días. En el bar al que acudimos ¿saben como atender a una persona celiaca? Si lo hacen bien, seguro que tendrán a unos clientes fieles para mucho tiempo. La comida también puede ser una barrera a superar.

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