Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

La segunda vuelta

El candidato del PSOE aspira a revalidar la Alcaldía sin necesidad de pactos y busca el sistema

Juan Espadas parece muy convencido de que "las tres derechas" no lo desalojarán de la Alcaldía de Sevilla. Pero es consciente de que el resultado de las elecciones municipales del 26 de mayo puede ser muy ajustado, lo suficiente para evitar que la lista más votada no sea la que gobierne y dé la oportunidad, en esta ocasión, al rival. O para obligarlo, si no consigue una mayoría holgada, a buscar nuevos pactos para revalidar su cargo. No disimula que de esa experiencia ha salido algo escaldado. Y defiende, alto y claro, que sólo una segunda vuelta electoral, una segunda votación en caso de que ningún candidato logre una mayoría suficiente, garantiza la gobernabilidad y estabilidad que un equipo de gobierno necesita para afrontar los retos importantes del mandato. Ahora que ha habido estampida en el Pleno, podría aprovechar para sacar adelante temas, pero prefiere explotar el marchamo del alcalde del acuerdo. Y ahí deja abierto el debate. La idea de la segunda vuelta la lanzó hace unos días en un coloquio con la concejal Rita Maestre, de la plataforma de Carmena en Madrid, y María José Catalá, candidata del PP a la Alcaldía de otra gran ciudad, Valencia. Y algunos se la compraron.

No es la primera vez que se oye a un socialista sacar el tema. Ya lo ha lanzado, en más de una ocasión, Susana Díaz. Pero ¿a qué se refieren? ¿Se aboga por una segunda ronda o una segunda vuelta instantánea? Simplemente se abre el debate cuando algunos atisban una vuelta del bipartidismo.

A algunos dirigentes de la izquierda municipal les llama la atención que sea Espadas quien defienda planteamientos de sistemas presidencialistas, de partidos "de derechas". Susana Serrano, la candidata a la Alcaldía de Adelante Andalucía, formación en la que confluye una diversidad social de izquierdas que va desde el feminismo a la defensa del medio ambiente, se muestra totalmente en contra y no deja de sorprenderle esa "nostalgia bipartidista" que ya no sólo muestra el PP. Las izquierdas que dieron el apoyo a Espadas para que pudiera ser investido alcalde insisten, ahora que aseguran haber aprendido de sus errores y se presentan como una alternativa más sólida, que no es tiempo de mayorías, que hay que votar "por convicción" y que al alcalde le bastaría, es su opinión, con cumplir lo prometido y los acuerdos a los que llegaron hace cuatro años.

Y el PSOE le da la vuelta al discurso diciendo que es una apuesta forzada por la poca utilidad que han mostrado estas fuerzas minoritarias que rompieron el escenario bicolor político. Hay quien opina que estos partidos que llegaron o rozaron el poder al calor de movimientos sociales y populistas, una vez sentados en las instituciones, han sido incapaces de resolver nada. ¿Es así?

Sea como fuere, lo cierto es que prescindir de ellos resulta muy complicado, para el PP y para los socialistas. Los primeros sondeos dan pie ya a pensar que habrá gobierno sin pacto, reparto de números y fuerzas, algo más que el mero afán conciliador del que hace gala Espadas. Y ésa será realmente la segunda vuelta. La de las negociaciones.

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