La tribuna

juan Ramón Medina Precioso

Federalistas y federadores

CON el objetivo de hacer ver que, en relación con el secesionismo catalán, los socialistas no mantienen la misma política que el PP, la siempre fértil imaginación de sus publicistas ha acuñado la distinción entre separatistas y separadores: los primeros, al estilo de Junqueras y de Mas, serían partidarios de la secesión y los segundos, al estilo de Camacho y Rajoy, facilitarían el secesionismo por su empeño en negarlo sin más.

Inspirándome en tan fecunda idea, exploraré la diferencia entre federalistas, al estilo de Iceta y Ros, y los federadores, al estilo de Sánchez y Díaz, posturas cuyos nombres abreviaré en Tas y Res respectivamente. La primera duda a aclarar es el objetivo de la reforma: mientras que para los Tas se trata de encajar mejor a Cataluña en España, para los Res la finalidad no es sólo ni principalmente esa, sino más general y difusa. En mi opinión acaso sería deseable una reforma federal pensando en el conjunto de España (un punto para los Res), pero dudo que fuese urgente sin la amenaza secesionista (otro para los Tas).

La segunda y crucial duda es sobre la unidad de la España federal: para los Tas sería deseable reconocer el derecho a decidir, o sea a la autodeterminación, mientras que para los Res la soberanía seguiría siendo única, indivisible y la ostentaría el pueblo español en su conjunto. En eso estoy con los Res.

Una tercera duda versa sobre el carácter del Estado español, sobre el que los Res guardan un discreto silencio, pero que sería plurinacional para los Tas, postura que daría a Cataluña el rango de nación sin Estado y reforzaría la ambición secesionista. Es muy poético hablar de una nación de naciones, pero el problema surge al tratar de concretar exactamente cuántas naciones formarían la nación española: ¿Sería Extremadura una nación? ¿Y Murcia? Me inclino por una España como nación única, al menos en lo que a efectos políticos y jurídicos se refiere.

Una cuarta duda tiene que ver que con el status de la lengua española en la España Federal. Es obvio que el catalán, el vasco y el gallego son idiomas distintos del español y que merecen protección, aprecio e incluso el rango de oficiales en los territorios pertinentes; lo discutido es si el español merece o no el mismo rango de idioma oficial en esos territorios: para los Tas la respuesta es negativa; para los Res es un asunto a acordar. Yo considero retrógrado privar de la condición de oficial en ciertas zonas de España a una lengua que hablan más de quinientos millones de personas en el mundo y que es la tercera más usada en internet y todo para sobreproteger a una bella lengua, el catalán, que la hablan siete millones y es la vigésimo séptima en internet, cuya viabilidad está garantizada en la España democrática.

Una quinta duda es la referente al sistema judicial, asunto muy caliente tras la confesión de Pujol. Los Tas coquetean con la idea de que el sistema judicial que afecte a los catalanes culmine en órganos exclusivamente catalanes, escapando así al Tribunal Supremo de España y al Constitucional, que tantos disgustos han dado y darán a los secesionistas; los Res parecen no haberse percatado de esta faceta de la cuestión. Para mi gusto, un sistema judicial parcelado sería lo mismo que negar la igualdad de los españoles ante la ley. Cosa distinta es que esos tribunales máximos pasasen a denominarse federales y a funcionar como tales.

Y llegamos al último punto, la economía, el del máximo interés y mayor tensión ya que no puede ser casualidad que los territorios que quieren independizarse en el seno de la Unión Europea, como Cataluña, País Vasco, Padania, Flandes o Escocia, sean invariablemente más ricos que el Estado al que pertenecen. Es lo que he venido en llamar "la rebelión de los ricos". En este aspecto, a los Tas les gustaría una Agencia Tributaria propia y un concierto al estilo vasco, pero los Res en este punto son inflexibles por la cuenta que les trae: la solidaridad entre territorios es innegociable y se deben garantizar los servicios básicos a todos los españoles. Por mi parte opino que conviene mantener y ampliar la potencia de la Agencia Tributaria española, pero limitar el alcance de la solidaridad, bien estableciendo un porcentaje sobre el PIB, bien manteniendo el orden de rentas previo a las trasferencias. Por cierto, si de mí dependiese, el concierto vasco y el navarro, así como cualquier referencia a los fueros medievales, pasarían a la historia en la España federal.

Del Senado ni hablo: ahí hay terreno amplio para el debate versallesco visto el desinterés general con el que solemos distinguirlo. En resumen, los Tas parecen secesionistas vergonzantes y yo me encuentro más cercano a los Res, aunque deberían disipar bastantes dudas y les aviso de que no contentarán ni a los secesionistas y acaso tampoco a los Res. Suerte.

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