Fetos, perros y bienestar animal

En algunos casos la vida de los animales está más protegida que la de los seres humanos

08 de octubre 2022 - 01:46

El proyecto de ley de bienestar animal prohíbe el sacrificio de animales de compañía sin motivos sanitarios y por enfermedad o lesión con posibilidad de tratamiento. La vida de los animales está más protegida en algunos casos que la de los seres humanos. Reciente está la aprobación de la Ley de Eutanasia y se regulariza ya en varios países europeos el suicidio asistido de personas sanas. El contraste alcanza lo escandaloso si se trata de la vida humana no nacida. El sacrificio del feto está amparado por la ley, celebrado como la conquista de un derecho y sustentado en la evidente mentira de que se trata de decidir sobre el propio cuerpo cuando se trata de hacerlo sobre otro distinto que se desarrolla en el seno de la gestante.

El proyecto de ley de bienestar animal tiene puntos positivos como el de penalizar el abandono de animales, su exhibición cuando cause sufrimiento o se trate de fauna silvestre, su uso en atracciones mecánicas o carruseles de feria y la prohibición de las peleas de gallos, de perros y otras formas de lucha entre animales. Lo que, aunque parezca una contradicción, no afecta ni debería afectar a la tauromaquia y a la caza. Entre otras muchas razones porque prohibir la primera supondría, además de un atentado contra las libertades, la desaparición del toro de lidia (negada con argumentos falsos o sin fundamento por los animalistas que lo consideran una pseudo raza que podría sobrevivir en dehesas de forma -se dice en un informe antitaurino- "económica y sencilla", más barata que la protección de otros animales en peligro de extinción). Prohibir la caza afectaría al equilibrio natural (cosa también negada sin argumentos sólidos por los animalistas que lo consideran una invención del "lobby cinegético"). Y conste que quien esto escribe no es aficionado a los toros -aunque los respeta como una extraordinaria forma de arte que ha generado un universo cultural propio en la lengua, la pintura, la música, la literatura y el cine- y aún menos a la caza.

El punto de los cursos para dueños de perros y del test para "valorar su aptitud para desenvolverse en el ámbito social" es tan ridículo que no merece comentario. Lo grave es el tratamiento asimétrico de la vida animal y la humana en los casos de la eutanasia y el aborto, incluyendo prácticas eugenésicas con terribles antecedentes como la eliminación de los fetos con síndrome de Down.

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