Hablemos del Mercado

Será difícil que un nuevo concurso resuelva el problema del Mercado de la Puerta de la Carne

El Mercado de la Puerta de la Carne para las obras. El Ayuntamiento rescinde el contrato con el adjudicatario y habrá que hacer otro concurso. La historia continúa. Hemos defendido los méritos de la arquitectura del edificio y el interés de la arboleda de la plazoleta trasera. Ya es hora de que nos acordemos de los vecinos, con el perjuicio durante años para la vida cotidiana de viviendas y comercios que rodean el edificio, en especial de la calle Pedro Roldán, que después de tanto abandono del edificio ha sido un patio de obra mal resuelto, con el trajín de carga y descarga de camiones y las polvaredas de una obra y sin un cerramiento que proteja a los peatones. Veinte años después, como en la novela de Alejandro Dumas, el edificio sigue sin terminar y sin uso. Ha pasado tanto tiempo que en los buscadores de internet el Mercado de la Puerta de la Carne es el instalado en la planta baja de la antigua Estación de Cádiz. Al menos parte de los placeros encontraron una nueva vida y clientela en la nueva ubicación.

Las obras del antiguo mercado son una más de las decisiones que en Sevilla tardan en resolverse, más o menos, 30 años. Una cuestión pendiente del siglo pasado. Da sonrojo tener que escribir esta frase. Han ocupado el salón municipal de plenos del Ayuntamiento de Sevilla varias corporaciones y cuatro regidores: Soledad Becerril, Alfredo Sánchez Monteseirín, Juan Ignacio Zoido y Juan Espadas. Al Ayuntamiento, propietario del edificio, se le plantea la siguiente cuestión: conservar un edificio de usos públicos, con poca superficie utilizable, poco más que la nave principal, y que por sus méritos arquitectónicos está protegido y debe ser conservado con las menores intervenciones posibles. Y ahí empieza la dificultad: encontrar un agente privado que se haga cargo de los costos de las obras, compensados por una concesión administrativa en base a nuevos usos que cumplan los requisitos urbanísticos y arquitectónicos. A coste cero para el Ayuntamiento. Y que los nuevos usos sean rentables, para poder obtener los recursos que paguen obras, canon municipal y costos de explotación. Una difícil ecuación.

Las obras han resultado ser más complejas y caras de lo previsto al tener que afrontar la consolidación de una estructura de hormigón armado de los años 20 que llevaba décadas sin mantenimiento ni cuido. Aseguran que hay colapso constructivo de algunos elementos portantes y habrá que derribar parte y volverlo a rehacer. El vecino puente de San Bernardo se consolidó y reparó en 1992, y se resolvió bien.

Además, en los cimientos del edificio han aparecido los restos del antiguo matadero que dio nombre al enclave y que habrá que tratar por su valor histórico. Cada vez la solución del edificio apunta más a un uso público, de carácter municipal, que es el propietario y responsable. Será difícil que un nuevo concurso resuelva el problema. ¿Dónde encontrar ahora y en el futuro el gestor privado que se haga cargo del Mercado?

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