Homenaje a Julio Alonso

14 de marzo 2009 - 01:00

Alo largo del día de ayer se iban acumulando los mensajes de los lectores de nuestra edición digital, de la que él fue editor además de asesor del Grupo Joly, en homenaje de cariño y respeto a nuestro Julio Alonso, fallecido tras ganarle durante muchos años la batalla al mal que pudo doblegarle, pero nunca -ni aún ahora- vencerle. Decían algunos: "Julio era un magnífico profesional y mejor persona. Nos deja un vacío imposible de llenar en este tiempo de crisis de la profesión, de mercantilización de los medios, de pérdida de referentes". "Me enseñaste a ser periodista y a seguir siendo honrado". "Fue un gran amigo, un gran profesor, una gran persona, discreto, elegante y paciente". "Te conocíamos como 'Profesor', porque lo eras en todo momento, incluso después de cerrar la edición los sábados al mediodía y esperábamos la comunicación del arranque de la imprenta con unas cervezas y unas gambas". "Cierto, un maestro. Para mí, el primero en el tiempo… Tuve el doble placer de ver cómo trabajaba y a la vez escuchar sus consejos". "Fue un honor conocerte, Julio. Gracias". "Seguro que por ahí sigue persiguiendo erratas. Hasta siempre". "Julio era un hombre que transmitía pasión por el Periodismo. De lo más amable y paciente que me he encontrado en esta profesión. Que descanse en paz". Ni en uno solo de estos mensajes se mencionan otros méritos y otras cualidades -reuniendo tantas- que las profesionales, como periodista y maestro de periodistas, y las personales, como buenísima persona y hombre dotado de ese sereno valor que es el atributo de los valientes que no lo son por inconsciencia o fanfarronería, sino por entereza de carácter.

Ignacio Martínez trazó ayer en estas páginas un hermoso, certero, sincero y conmovido retrato de Julio Alonso que completa los cariñosos mensajes de nuestros lectores. Yo sólo quiero agradecer al Grupo Joly haberme dado la oportunidad de tratarle en los Consejos Editoriales, que eran más ricos cuando él estaba, y resaltar su entereza. He escrito antes que Julio ha fallecido tras ganarle durante muchos años la batalla al mal que pudo doblegarle, pero nunca -ni aún ahora- vencerle. Lo hago porque le veía acudir a nuestras reuniones herido, pero nunca vencido. Lo hago porque muchas veces se escribe la tontería, tan irresponsablemente desalentadora para quienes libran la misma batalla que él, de que al final venció la enfermedad. No es así. Julio ha fallecido como todos habremos de hacerlo de una u otra cosa y en uno u otro momento. Pero la enfermedad, se lo puedo asegurar, nunca le venció. Que la tierra te sea leve, compañero.

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