EL director de TVE, José Ramón Díez, se comprometió públicamente en el FesTVal de Vitoria a que desde el 7 de septiembre su prime time comenzaría a las diez en punto, ajustándose a las recomendaciones del gobierno tendentes a la conciliación entre la vida laboral y el disfrute de los programas de televisión, en cuya franja siempre deberán acabar antes de las doce de la noche. Y a fe que ha cumplido su palabra. Lo que estará por ver es la respuesta del público a partir de las próximas semanas, cuando haya pasado el efecto de los estrenos, y Hormigueros e Intermedios impongan su ley. ¿Hasta qué punto va a afectar a las dichosas cifras de audiencia el hecho de que el 'prime time' de las privadas vaya más de media hora por detrás del de la pública?

En Vitoria, en un aparte con José Ramón Díez, éste me aseguraba que la televisión pública se ve mucho más de lo que dicen las frías cifras de los audímetros. Y me lo demostraba con un argumento infalible. El trabajo de campo. Yo viajo muchísimo, me relataba pitillo en ristre, tanto por la agenda profesional como por mi cuenta. Y lo que me encuentro cuando paro en cualquier restaurante, en cualquier bar u hotel, es mayoritariamente la señal de La 1 o incluso del Canal 24 Horas.

No le falta razón a Díez. TVE, incluso con todo lo que le está cayendo, continúa siendo un referente para según qué cosas. Y si no que se lo pregunten a los de El Tiempo. Qué ocurrirá con su horario anticipado "europeo" es una incógnita. Ahí sí que se juega La 1 sus ganancias. Qué pasará cuando Olmos y Robles se enfrenten a un peso pesado de las privadas, y sin un partido de fútbol apuntalándolo. Ya veremos.

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