La esquina

josé / aguilar

Indulto a Matas (encubierto)

EN mala hora se le ocurrió a María Dolores de Cospedal -en directo, no en diferido- proclamar que el Partido Popular ya ha hecho todo lo que está en su mano contra la corrupción. "Nosotros no podemos meter a la gente en la cárcel", dijo el lunes la buena mujer, el mismo día en que se conoció que el Ministerio del Interior le ha concedido el tercer grado penitenciario al ex ministro y ex presidente de Baleares Jaume Matas.

El PSOE debe darle las gracias, a Cospedal, por haberle proporcionado, completamente gratis, a su portavoz en el Congreso de los Diputados, Antonio Hernando, la oportunidad de replicarle con una frase redonda: "Si el PP y el PP no pueden llevar a los corruptos a la cárcel, que por lo menos no los saquen". Así le ponían las carambolas a Fernando VII, el rey traidor.

Convengamos en que Matas es un político corrupto, condenado en sentencia firme por tráfico de influencias y pendiente de otros juicios. Estaba en prisión por eso, aunque es verdad que ya ha cumplido la tercera parte de la condena, su conducta carcelaria es intachable y tiene trabajo. Pero la junta de tratamiento de la cárcel de Segovia, donde estaba internado, votó mayoritariamente por concederle el segundo grado, y el Gobierno le ha dado el tercero, que equivale a una situación de semilibertad: sale todas las mañanas a la calle y regresa sólo para dormir.

El tercer grado de Matas se atiene a la ley, ha destacado el portavoz parlamentario del PP, Alfonso Alonso, recordando que el informe de los responsables carcelarios es preceptivo, pero no vinculante. Ahora bien, ¿qué razón hay para que el Gobierno no se ajuste a lo aprobado por los funcionarios que tratan directamente a Matas y haga con él una excepción favorecedora? No se me ocurre otra que ésta: una razón política, la voluntad expresa del Gobierno de beneficiar a uno de los suyos. Dentro de la ley, sí, pero aplicándole su versión más benigna. No me extraña que la oposición haya coincidido en el diagnóstico: es un indulto encubierto.

Por lo demás, a Cospedal, en otro de sus días aciagos, le han respondido en la práctica varios líderes del PP, como el gallego Feijóo, el extremeño Monago y la inevitable Esperanza Aguirre, quienes han propuesto medidas muy concretas que sí se pueden tomar para combatir la corrupción.

Lo dicho, si no pueden mandar a la cárcel a los corruptos, al menos que no saquen a los corruptos que ya están presos.

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