Liebres e iguales

En Cataluña han saltado dos liebres, ERC y Junts, que pueden salirse de la pista por su competición

Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso
Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso

28 de septiembre 2023 - 04:00

LA deriva autonomista, no prevista en la Constitución, tiene mucho de liebres y tortugas, de veloces nacionalidades que siempre han querido distinguirse para no ser iguales y pertinaces galápagos que aprovechaban el descanso de los roedores para alcanzarles en sus siestas hasta que, asustadas, volvían a correr. En Barcelona escuché cómo un republicano elogiaba el salto autonomista de Andalucía porque, sin nuestro referéndum del 28 de febrero, Cataluña no habría alcanzado nunca su actual cota de autogobierno. Sestearía en su Generalitat, pero con gobernadores civiles. Por ejemplo.

Ahora hay más liebres que han saltado a la carrera en Cataluña, la de ERC y la de Junts, una competición por ver cuál de ellas llega más lejos en la negociación que han abierto con Pedro Sánchez. Van tan ajenas al paisaje, tan alocadas por la competición entre ellas, que pueden terminar fuera de la pista. Esto es, en elecciones generales el 14 de enero.

Si Puigdemont ha pedido una amnistía, algo que aún estar por medir, por calibrar y por apellidar, Gabriel Rufián acaba de doblar la apuesta en el Congreso: no sólo se trata de eso, también de un nuevo referéndum. Y dos huevos duros. Tampoco hay que comprarle toda la bravata a los independentistas porque corremos el riesgo de no alcanzar a entender qué está sucediendo.

Estos días se ha estado celebrando un debate sobre la comunidad en el Parlamento de Cataluña que ha pasado desapercibido debido a las sesiones del Congreso. La impresión sería otra si se hubiera escuchado cómo el portavoz de Junts pedía en Barcelona “prudencia, humildad, discreción” a sus compañeros de ERC. “No negociar a través de los medios de comunicación”, les ha aconsejado el partido de Puigdemont a los republicanos. Ya saben, entre liebres se entienden.

En el Parlamento catalán quien reparte juego es un hombre tranquilo, Salvador Illa, el ex ministro estoico de la pandemia, que está pidiendo a los fugaces corredores que se dejen de “fotos” y bajen al suelo porque la oportunidad es única. Es la misma petición que se viene realizando desde la mayor parte de la prensa catalana: traqui, Jordi, tranqui, que podéis dar al traste con lo que, pomposamente, llaman el compromiso histórico.

Ahora comienza el turno de Pedro Sánchez, y su problema es doble: convencer a los independentistas de que moderen sus ya elevadas peticiones y convencerse él mismo de que ni el PSOE ni España lo aguantan todo, que sobran los dóberman.

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