Su propio afán

El PP a favor

Al PP le han abierto un frente que ni soñado para recuperar el pulso perdido de la oposición

Aunque algún lector (?) perseverante todavía tiende a imaginar que, porque soy un conservador recalcitrante, ejerzo de acérrimo partidario del PP, la evidencia es que no suelo regalar los oídos al Partido Popular. Quizá le atizo más que a Podemos, cuantitativamente, digo, no cualitativamente, porque con Podemos ya están las cosas claras (moradas), mientras que el PP juega al tocomocho con el votante conservador, precisamente, y eso, por afinidad electiva, me impele a tratar de arrojar luz a sus jugadas, medias fintas y virajes al centro. Ya saben: "¿dónde, dónde está la bolita?".

Pero hoy toca reconocer que las bolitas se las han puesto al PP como a Fernando VII. Me refiero a la arremetida fiscal que pretende el Gobierno de Sánchez contra las comunidades gobernadas por el PP, que habían bajado un poco sus impuestos. Electoralmente nada podría favorecer más al PP.

Irrita a cualquiera que Sánchez venga a apretarnos las cuerdas de Hacienda tras la ruina que le acompaña; y que lo haga impelido por los nacionalistas vascos y catalanes que, por un lado, se meten en los asuntos de aquellos de los que quieren independizarse y que, por otro lado, gozan de innumerables privilegios fiscales autóctonos. Eso provoca un sentimiento de hartazgo que el PP puede aprovechar como nadie, como ya ha empezado a hacer Díaz Ayuso, en plan Agustina de Aragón, y Juanma Moreno, más suavecito, pero sin quedarse atrás.

Mientras que cojea en lo puramente político y en lo moral, el PP se desenvuelve de lujo en la economía, que es lo suyo. "Lo que importa a los españoles", decían y, aunque importan otras cosas, eso también, y ahora se va a hablar de eso. Encima, pueden defenderlo atrincherándose en el sistema autonómico, que el PP ha defendido contra las críticas de Vox. Más viento a favor, imposible.

¿Iván Redondo ha empezado a ver más peligroso a Vox que al PP y, por eso, le echa este cable? Quizá, aunque el Gobierno, ¿podría hacer otra cosa? Muy difícilmente, (1) porque el PSOE no es dueño de sus destinos, como se ve un día sí y otro también; (2) porque la necesidad de liquidez les va a poner el agua presupuestaria al cuello y (3) porque es impensable que aprieten a las comunidades nacionalistas, eso ni hablar.

Por tanto, al PP le han abierto un frente que ni soñado para recuperar el pulso perdido de la oposición. Por la cuenta (literalmente) que nos trae, más vale que este pulso sí lo ganen.

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