DERBI Betis y Sevilla ya velan armas para el derbi

Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

26-M: los del PP sin el PP

El PP no ve con malos ojos que sus alcaldables hagan campaña apartada del aparato y hasta de las siglas

En el PP andan aún reponiéndose del shock del volantazo aún más a la derecha, con el airbag hecho unos zorros después del 28-A. Se ha salido de la pista. La tracción no estaba preparada para ese viraje. Ahora intentan enderezar el vehículo, con las cuatro ruedas patas arriba y temblando por lo que pueda pasar con la ITV municipal del 26 de mayo. En Ciudadanos, por contra, están encantados con el tuneo, y el sector más centrado, con el cinturón de seguridad bien abrochado, ha aplaudido -aunque haya sido por lo bajinis- que el prototipo naranja con su buen surtido de piezas recambiables haya quemado goma en el arcén de la derecha. De paso, ha provocado el vuelco de la máquina de los populares.

También ha puesto de manifiesto la derecha no sólo estos días, sino desde hace meses, cuando las generales eran sólo un runrún, que es una especie de finca, hacienda o cortijo en régimen de multipropiedad. Pero disociado, muy mal avenido, con cada cual pretendiendo más espacio y más tiempo a costa de hurtárselo a los demás. El gran perjudicado de todo esto, se ha visto, es el PP, partido que estuvo presidido por Rajoy, un registrador de la propiedad.

Entonces ahora, en España, ¿de quién es la derecha? ¿O no es de nadie? ¿Hay que hacerle una prueba de paternidad a los partidos que se disputan su custodia, reacios a compartirla? En el PP se entrevé tras lo del domingo pasado cierta tendencia a la adopción. Hasta el punto que para reencontrarse con el cariño -paterno-filial si se quiere- de los votantes no vea con malos ojos que sus alcaldables hagan una campaña del 26-M más personal, apartada incluso del aparato del partido y hasta de sus siglas, como si éstas constituyeran un obstáculo más que una ayuda a las pretensiones de los candidatos. Y así, el ciudadano que decida en las municipales votar al cabeza de lista de una candidatura promovida por el PP, sostenida por el PP, financiada por el PP y con la intención de aplicar un programa bendecido por el PP si finalmente llega a alcalde... ¿no está votando al PP, al candidato del PP? A 25 días de los comicios quizá lo mejor sea sólo aparentarlo. Sobre todo, para el candidato (y de rebote para el partido si sale la jugada). Lo ejemplifica a la perfección Xavier García Albiol, que quiere gobernar Badalona (con el PP, por supuesto). Su anuncio de campaña no puede ser más claro: "Le voy a votar a él, a Albiol, al PP no, a Albiol". Del PP, pero sin el PP.

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