PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

La Pepa se pasa al 15-M

INFELIZ cumpleaños de la primera Constitución española, fruto de un memorable impulso de libertad que se inició en Sevilla y se consumó en Cádiz. Si queremos ser fieles a aquel espíritu de cambio que intentó dejar atrás un modelo de gobierno anacrónico y de sociedad injusta, hay que chequear en 2012 el estado de salud de la Constitución en vigor y de la democracia española. El desprestigio de la clase política y de la actividad política ha causado una crisis de credibilidad que puede degenerar en una crisis de legitimidad.

Cabe preguntarse quiénes ejercen hoy de absolutistas del pensamiento único y quiénes de liberales que consagran la soberanía como el poder del pueblo. Los partidos se desacreditan por su falta de democracia interna a la par que crece el movimiento asambleario del 15-M. En la semana del primer aniversario de su irrupción, han realizado más de 30 actos en Sevilla y provincia. Aumentará aún más su capacidad de convocatoria cuando hayan pasado las elecciones y les resulte más fácil captar en el malestar social adhesiones a su proceso de elaboración de una nueva Constitución. Será una utopía. Será discutible. Pero Sevilla está sitiada por el paro, la corrupción, las hipotecas y los desahucios, como lo estaba La Pepa por las bombas de los fanfarrones.

La manifestación de ayer en Sevilla, con varios miles de personas a su término en la Encarnación, se concretó en un texto que defiende valores de consenso: "La ciudadanía, lo democrático y lo público". Como uno de sus lemas: "No hay democracia si gobiernan los mercados". Y su defensa de las familias amenazadas con perder su vivienda les granjea simpatías entre personas de toda clase social, que comprueban cómo los partidos de la Constitución de 1978 huyen de su responsabilidad para con las víctimas de la crisis financiera. La inteligencia que hubo en la Transición para encauzar la libertad con reforma, y no con ruptura, es la que falta ahora para comprender el riesgo de ruptura si el sistema político se enroca frente al 15-M y sólo es permeable al dictado de los poderes internacionales.

Si a La Pepa le dan a elegir entre Luis de Guindos, los consejeros de los ERE de la Junta y quienes coreaban ayer en Sevilla Urdangarín, a trabajar al Burger King, no tendría dudas de dónde emparentarse.

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