sergio Rodrigo

¿Primavera o indignados en Estambul?

"La primavera la sangre altera" es el refrán más comentado en esta estación del año, pero su terminología política es sinónimo de protestas y reivindicación en una forma poética de analizar los cambios políticos de un país.

Sin embargo, las protestas de la plaza Taksim no tienen nada que ver con las manifestaciones de los vecinos árabes que han sufrido una autentica primavera, ni con el movimiento indignado contra la Europa de la austeridad. Taksim es una marcha contra el autoritarismo del actual primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan.

Lo que resultó siendo un acto espontáneo contra un proyecto urbanístico promovido por el Ejecutivo turco en el área europea de la capital turística, Estambul, ha acabado con la presión multitudinaria contra la hegemonía del primer ministro Erdogan, que lleva en el poder más de una década.

Turquía es uno de los países más rico del Mediterráneo y un candidato más que necesario para el futuro de la Unión Europea, y aunque la situación económica podría ser mejor, Turquía presume de ser un estado laico con mayoría musulmana y con una corriente modernista a niveles superiores de la propia UE.

Esos puntos descartan a Turquía de una posible primavera ya que su régimen actual es más que apoyado por la mayoría de los turcos y es un sistema democrático avalado por la Comunidad Internacional, algo que no ocurría en las falsas democracias árabes. Además, Turquía es uno de los países más rechazados por sus vecinos árabes y musulmanes ya que este es participante del bloque occidental.

Perteneciente a la OTAN y con una carrera más que positiva para entrar en la UE, Turquía es el ejemplo de las democracias de mayoría musulmana, y su situación económica aísla a los manifestantes de reivindicar los motivos socioeconómicos que inspiran a los indignados europeos.

Autoritarismo, esta es la palabra más usada sobre el conflicto entre los ciudadanos turcos contra el régimen de Erdogan. Este modificó la Constitución para continuar el poder y quiere seguir haciendo carrera desde la Presidencia. El mandatario no ha sabido sobrellevar esta crisis al más puro estilo europeo y ha preferido disolver violentamente las protestas ocasionando hasta el momento dos muertos.

Taksim no es Tahrir. Taksim en una nueva oleada de protestas contra una mayoría democrática que cree tener el poder absoluto pero sin el aval del pueblo, y donde la UE juega un papel fundamental.

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