¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Querida: te recuerdo la exposición de Cuervo

Éste es el mundo de Cuervo: jazz, cine, teatro, algo de folclore sevillano y pintura, mucha pintura

Quién ha dicho que las diputaciones provinciales no sirven para nada? Además de ser cementerio de alcaldes destronados o premio de consolación para el Susanismo declinante, la de Sevilla nos permite disfrutar, entre muchas otras cosas, de exposiciones como la que hay estos días en la Casa de la Provincia: ADN. Manolo Cuervo. Crónicas urbanas en alta fidelidad. Alguno de los cuadros de la muestra, un recorrido por la creación del artista de Cuervo en los últimos años, los vimos recientemente en su casa-estudio-almacén del Aljarafe, adonde acudimos grabadora en mano para perpetrar una interviú, aún fresca la pintura de su celebrado cartel de la Macarena. Allí, debajo de un limonero de estirpe machadiana, Cuervo nos fue desgranando las claves de su vida y obra, desde su mili como dibujante en el Juan Sebastián Elcano hasta su labor como cartelista de referencia en una ciudad que tan buenos maestros en el género ha dado (Juan Miguel Sánchez, Manolo Ortiz...). Sin embargo, es ahora, en la gran sala blanca de la Casa de la Provincia, cuando disfrutamos más y mejor de la explosión de color chorreante y densa iconografía pop de la obra de Cuervo. El nuevo barroco sevillano gusta más del rosa chicle que del oro viejo y Manolo Cuervo es uno de sus profetas. Entre estampas de Amy Winehouse, Tío Pepe, Jimi Hendrix, Valle-Inclán o la Hiniesta, el visitante -o al menos el que firma- llega a una conclusión: no se puede hacer pop en la Muy Noble sin pisar su denso folclore.

Cuenta Manolo Cuervo que, hace tiempo, estaba trabajando en una obra cuya base era una viñeta de cómic que representaba a una mujer hablando por teléfono. A traición, su novia aprovechó el bocadillo vacío para ponerle una nota recordatoria: "Querido: te recuerdo que esta noche vamos al concierto de Pat Metheny". El cabreo inicial fue monumental, pero luego se quedó largo rato pensando y llegó el eureka: hoy es uno de los cuadros más celebrados de una exposición en la que no faltan las cuatro versiones que realizó para el cartel de la Macarena. Ese es el mundo de Cuervo: jazz, cine, teatro, algo de Semana Santa y pintura, mucha pintura... Sólo hay que ir a la Plaza del Triunfo para contemplarlo. Hasta el 8 de septiembre.

PD:Una recomendación para las noches de verano: entrar en el bar Naima, acodarse con donaire en la barra, pedir un cubata ochentero (nada de las exquisiteces que han venido después) y disfrutar del gran afiche que Cuervo diseñó para la edición de 1985 del Festival de Jazz de Sevilla (DEP). De nada.

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