Gafas de cerca
Tacho Rufino
Trump, con un par
CON Leticia Sabater y Raquel Mosquera atravesando el desierto marroquí en Cuatro, la hermanastra Telecinco tiene ya materia de sobra para adobar Sálvame, que parece que es el destino final de esta Expedición Imposible. Dromedarios, dunas, calor sofocante para este mes de enero televisivo, con un puñado de gente medio conocida, en retos entre Humor amarillo y las pruebas deportivas de fiesta patronales; sadismo soft a lo Supervivientes.
En Mediaset habían concebido un Pekín Express para famosos, o lo que sean, y parece que el resultado les ha salido a la altura de las expectativas, con Raquel Sánchez Silva engarzada a la perfección en el paisaje sahariano de pinchitos y Emilio El Moro. Surge un reportaje de carreras, jadeos y discusiones que tienen más interés por asistir a las penurias de gente un tanto irritante como Rocío Madrid, el par de tróspidos que anda por ahí o las hermanas Abradelo. María Abradelo, que fue azafata en el Un, dos, tres puede presumir de haber sido la más lamentable presentadora que ha tenido Canal Sur en sus 23 años de historia, que ya es tela. Conducía un musical en los años de la prehistoria de La Nuestra y prefiero contenerme sobre el origen estelar de esta expedicionaria. En la primera entrega las Abradelo acusan de hacer trampas a Leticia y a la peluquea, lo que da cizaña y cebo nada más arrancar a correr.
La sorpresa estuvo en la eliminación de los grandes hermanos, Beiro e Iván, a las primeras de cambio. Seguro que lo repescarán de alguna manera, porque son lo más tolerable junto a la torera Cristina Sánchez y su marido. Pero posiblemente no merece la pena echar mucho tiempo en la Expedición imposible.
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