¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Julio Iglesias y la motosierra
Se nos va septiembre con el mismo talante con que se hubiese despedido agosto, con temperaturas africanas que en nada se parecen a aquel veranillo del membrillo tan pegajoso y rico en moscas. Se nos va septiembre con las calles aún repletas de turistas, y lo que te rondaré, la plaza de los toros abarrotada de gente ávida por contemplar esa ópera en que se muere de verdad y una oferta lúdica ciertamente atractiva. Septiembre como kilómetro Cero de la vida real, el mes en que hay que pagar los excesos veraniegos, con la tarjeta de débito haciendo estragos, el tráfico venido arriba y el aparcamiento como rara avis casi imposible de lograr. De siempre se veía a septiembre como un horizonte sombrío pero con la posibilidad para el estudiante de hacer ese quite del perdón por la mala faena de junio. Y se va septiembre como si fuese agosto, con los mercurios aún por las nubes.
También te puede interesar
Lo último