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Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

La Sevilla que se ofende

El anuncio del Festival de Cine no parodia nada, es un homenaje respetuoso, haga más o menos gracia

Una cosa es ofenderse y otra mostrarse ofendido. Y hay una Sevilla que vive, o quiere vivir, eternamente atacada y, en ese empeño, ir sumando adhesiones. Si esta causa se le complica, busca una alternativa que suele ser ignorar el tema, despreciarlo como método para hacerlo desaparecer. Algo de esto ha ocurrido el pasado fin de semana tras la presentación del vídeo que anuncia, a un mes de su celebración, el Festival de Cine de Sevilla. Una idea que algunos han criticado apresuradamente por transgresora e irrespetuosa con la Semana Santa y cuya intención es tan blanca como la de la túnica de los narazenos de la Paz. A otros les ha encantado.

Pero que conste que en el vídeo ni salen penitentes, ni palios ni canastillas doradas, ni pies descalzos, ni cruces, ni capataces ni ninguna iconografía que pudiera ofender en ningún momento. Si hacer un guiño a la Semana Santa, atreverse a hacerlo según algunos, es lo transgresor, apaga y vámonos. Lo contrario sería autocensurarse. Los creadores no sólo han sido más que cautos con este asunto, sino que en la producción han participado sevillanos que son cofrades, que acudieron a la llamada de los directores para participar como extras sin información sobre el guión y acabaron sumando y aportando pellizquitos que redondean la obra.

Para quienes no lo hayan visto o no hayan querido hacerlo con detalle: el vídeo quiere transmitir que Sevilla es una ciudad de pasiones, un sentimiento que se vive en la calle. Por eso saca al cine de las salas y lo pasea haciendo un guiño a las tradiciones, a su Semana Grande, un paralelismo con algo que culturalmente se ha convertido también en un hito de la ciudad: el Festival de Cine Europeo. Y se hace con respeto, con un tamiz de humor, eso sí, otra cosa es que algunos no les haga gracia eso de ¡Dietrich, guapa! o ¡Viva el spaguetti western! Sobre gustos no hay nada escrito. Las únicas imágenes icónicas que salen en el anuncio pertenecen a la filmografía europea: El séptimo sello, El bueno, el feo y el malo y El ángel azul centran las miradas del público entregado.

La referencia es siempre el cine y en ningún caso se persigue una parodia. Entre las críticas recibidas algunos apuntan que la saetera, que por cierto es Rocío Márquez, una de las artistas del momento, va vestida inapropiadamente. Claro, la consigna era que fueran ataviados para una gala de cine, no para un Jueves Santo. Con el brillo de sus lentejuelas no le canta a ninguna virgen ni cristo, sino a Movierecord.La idea era la de hacer un homenaje a la ciudad que ama con pasión todo lo suyo, y el festival ya lo es. Cine y cofradías. Se puede amar por igual ambas cosas. De hecho, en el anuncio se escuchan comentarios fuera de guión, que surgieron espontáneamente de la boca de algún director, productora... gente del cine que quiso participar en la grabación. Sevillanos que no se sienten ofendidos y que lo único que demuestran es que hay otra Sevilla que mira por otro prisma, que es capaz de reírse de sí misma sin ofender y proyectando al mundo, más allá del tópico, lo mejor de la ciudad.

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