Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

'Telesálvame'

24 de marzo 2010 - 01:00

SÁLVAME ya va por las cuatro horas diarias. Con eso ya podríamos cerrar la columna e invitarles a venir por aquí otro día, pero iba a quedar feo dejar toda esta ristra blanca, así que cubriremos toda la caja con algunos comentarios con el atracón bronquista de cada tarde. Sálvame, por sí mismo, no es un mal programa y Jorge Javier, aunque yo lo negaría bajo tortura ante Torquemada, es un comunicador eficiente y efectivo. Sus datos de audiencia están ahí. Habrá millones de españoles que lo aborrecen, pero a JJ lo siguen otro buen puñado adonde haga falta. Mientras que su comadre tomatera Carmen Alcayde descompone todo lo que toca (Guayput, Fresa ácida), Vázquez es incombustible: una prolongada combustión de boñiga de vaca que no termina de agotarse y que Telecinco convierte en oro. Mientras Jorge Javier esté al frente del circo, Sálvame está en condiciones de durar 4, 5, 10 ó 40 horas.

La ampliación de horario del programa vespertino, contenido al que se entregan en brazos de un caos calculado varios cientos de miles de sofalícolas cada día, no aporta mucho más a lo que hasta ahora nos regalaba esta cuadrilla de gritos y enfrentamientos de naderías. En la edición de ayer andaba por allí Rafa Mora, un tronista troglodita de Hombres y mujeres... y hoy puede ser el turno para cualquier descarriado de Gran Hermano y pasado cualquier replicante de una noticia marginal de los primos de Rivera y los hermanos de Jesulín. Todo vale.

Telecinco será la cadena de la selección, líbranos, señor (Berlusconi), del otro JJ, el Santos. Y mientras llega el Mundial de su gran órdago, entre apagones y nuevos canales, va agrandando su espectro. Telecinco está llamada a ser Telesálvame, con Pedro Piqueras, sus apocalipsis y sus Aídas rescatadas entre anuncios. Muchos anuncios.

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