¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Julio Iglesias y la motosierra
En 1968, el dúo Juan y Junior presentó la canción Tiempo de amor. En ella aparece la estrofa: "Y vive el tiempo del amor, todo florece y el mundo es mucho mejor". Paseando una tarde de esta semana por el parque de María Luisa me acordé de la canción. El parque de María Luisa, una maravilla de la ciudad, facilita una llamada a los sentimientos, incluido el amor. Pensando en el amor que se percibe en el parque, podemos preguntarnos: ¿Quién en Sevilla no recuerda haberse besado con un amor en el parque alguna vez? Es difícil no haberlo hecho. No es objeto de esta contribución pero deseo hace constar la inequidad que supone que haya personas de Sevilla que no hayan ido nunca al parque de María Luisa. Coincidiendo con las manifestaciones de amor humanas que vemos en el parque, también podemos visualizarlo en otras especies animales con las que compartimos este espacio.
Aristóteles escribió sobre los sentimientos en los animales no humanos. El movimiento sobre la sintiencia, es decir, la realidad incontestable de que los animales tienen sentimientos se está imponiendo. Si recorremos el parque de María Luisa este final del invierno veremos muchas manifestaciones de amor animal. Invito a la ciudadanía de Sevilla a visitar el parque en las tardes entre febrero y mayo. Podréis ver mucho amor animal. Amor en definitiva. Un baño de biofilia que nos brinda la Naturaleza. Palomas, gorriones, tórtolas turcas, mirlos, grajillas, cotorras y aves muestran sus sentimientos. En estos días de final del invierno vemos los cortejos de las aves en el parque. Durante enero las hemos visto recorrerlo ya emparejadas. Pero quiero incidir en algo concreto, en la vida de las cotorras de Kramer en este espacio de Sevilla. Durante el mes de enero las hemos visto emparejarse. Mi hijo y yo llevamos recorriendo este parque observando esta realidad biológica desde hace tres años. Durante el mes de febrero, podemos ver cómo buscan huecos en los árboles, especialmente plátanos de sombra, a variadas alturas, para anidar una vez que la hembra inicia la gestación. En febrero, se puede ver cómo exploran los huecos las parejas tratando de encontrar el adecuado. Luego los limpian cuidadosamente para depositar los huevos y los vigilan para proteger su hogar de reproducción. En febrero, podemos ver el comportamiento nupcial de las cotorras en el parque. Os invito a verlo. La hembra gestante permanece en el hueco elegido y no saldrá de él hasta que los pollos puedan volar. El macho los alimentará, así como a la hembra, de forma continua hasta ese momento. Es una manifestación de amor animal, merece la pena verlo. Primero, el proceso nupcial, y luego, la atención a la familia. Debemos profundizar en el vínculo humano-animal. Podréis ver en abril y mayo los pollitos con la madre, en los huecos, esperando la comida que trae el padre. Tiempo de amor en el parque de María Luisa. ¿Quién puede pensar en matar a tiros de carabina a estos seres sintientes?
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