La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Trianero 'Cántico de las criaturas'

El cartel de José María Pedernal es un franciscano 'Cántico de las criaturas' rociero y trianero

Hoy, domingo que para los de San Juan de Palma tiene siempre ecos amarguristas y tercera noche de novena, es un buen día para escribir del cartel rociero y trianero de José María Pedernal. En el que pintó para el Corpus de 2018 fue capaz de representar el paso del tiempo según Sevilla: el collage espontáneo de ese calendario que marca puntualmente los tiempos y los días de la ciudad en forma de convocatorias de cultos superpuestas en el panel cerámico del muro de una iglesia. Lo más hermoso por más sevillano y más sevillano por más cierto de aquel cartel es que para anunciar el Corpus por venir Pedernal pintó las convocatorias superpuestas y rotas de un Corpus ya pasado bajo las que asomaban restos de otras convocatorias de cultos anteriores. Así pasa el tiempo en Sevilla -alegre melancolía, feliz tristeza de un palio yéndose, del trío final de Pasa la Macarena, de plata dormida en la catedral y esencia de romero destilada por las pisadas en las calles vacías de las tardes de Corpus- pintado por quien sabe, porque lo ha aprendido donde lo ha aprendido, en ese trozo de Sevilla tensado entre la Amargura y la Esperanza, que en las cosas de Dios el final es siempre un principio.

En su cartel para la hermandad trianera, matriz de la devoción sevillana a la Virgen del Rocío, José María Pedernal, como hizo en el del Corpus, ha sabido bucear hasta la entraña de luz, de campo, de flor y de aire puro y limpio de ese franciscano Cantico de las criaturas rociero que tan bien define la esencia de la devoción a esta Virgen sabia, alfonsina Cantiga de Santa María esculpida: el Señor alabado a través de su Madre por todas sus criaturas, por el hermano sol bello y radiante que nos ilumina, por la hermana luna y las estrellas claras, preciosas y bellas, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno, por la hermana agua humilde, preciosa y casta, por el hermano fuego alegre, vigoroso y fuerte, por la hermana tierra y sus diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

El cartel de Pedernal es un cántico de las criaturas rociero y trianero -el Simpecado pintado con sabias, pequeñas pinceladas casi puntillistas que le dan un cierto aire de tapiz floral- enmarcado por las cuatro primeras invocaciones de la salve trianera: Salve Rocío, Salve Señora, luz de Triana, Blanca Paloma. Un susurro, no un grito, de oraciones, juncia, romero, pino y mejorana pegado en la pared.

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