NOTAS AL MARGEN
David Fernández
Menos ideología y más criterio
EL turismo es para Sevilla una de sus fuentes de ingresos fundamentales, con gran impacto tanto en el PIB como en el número de puestos de trabajo. Es indiscutible la importancia de la Semana Santa y la Feria de Abril como focos de turismo cultural, susceptibles de utilización para la captación de visitantes. Pero ojo, no sólo son simples focos de atracción de la población del exterior, son manifestaciones de nuestra cultura y por ello gran parte de su interés y atractivo lo impulsan los sevillanos, que son los auténticos destinatarios de estas fiestas. Debido a ese interés de los de aquí se han mantenido y tienen capacidad de atraer a los de fuera.
Guardar ese difícil equilibrio entre lo puramente económico y la conservación de nuestra cultura es esencial para que no se descontextualice y se desvirtúe el resultado. Sin ir más lejos la Feria nos la estamos cargando los sevillanos, sin duda los únicos que podríamos hacerlo. Y lo hacemos a base de sacarla de contexto, volcando la atención en los días previos, los de los preparativos, en detrimento de la segunda mitad de la auténtica Feria.
Pensando en nuestra Semana Santa, tengo que confesarles que esto del turismo de cuaresma me inquieta. No es igual, pensaran algunos de ustedes. En mi modesta opinión es peor aún. ¿Qué vamos a dejar para la intimidad de los sevillanos? ¿Qué vamos a dejar para que los sevillanos renueven ese impulso necesario para que se mantenga el interés y el atractivo de nuestras manifestaciones culturales?
Una ciudad como la nuestra, con todo su patrimonio tangible e intangible, es en sí misma un polo de atracción turística. Pero nuestro intangible es tan potente que estamos obligados a guardar unas reglas, más allá de las escritas para que no se desvirtúe y aún menos podamos hacerlo nosotros mismos. Es lunes, el turismo de cuaresma ni está ni se le espera.
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