La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Un Vía Crucis tan solemne como atípico

Tuvo recogimiento y solemnidad el Vía Crucis de las Hermandades, pero no se comprende por qué no procesionó el Cristo de la Corona bajo las bóvedas catedralicias. Con lo faltitos que estamos de procesiones resulta inexplicable que se desaprovechara la ocasión de ejercer de paliativo del insoportable síndrome de abstinencia que estamos padeciendo. Dijo don Juan José que fue el mejor Vía Crucis de cuantos vivió como pastor de nuestra Iglesia, algo que ha extrañado a cuantos no acaban de entender la idiosincrasia de ese castellano viejo que es el arzobispo. Particularmente también extrañé que fueran las estaciones las que iban a la montaña, con la imagen de Cristo esperando a cada una de las catorce estaciones del rito. Desconozco las causas de dicha innovación, pero echamos tanto de menos un procesionar que a qué vino desperdiciar tan buena ocasión.

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