La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
EN España tenemos 8.112 municipios, de los que más del 60% cuenta con menos de 1.000 habitantes, acogiendo sólo a millón y medio de personas, apenas el 3% de la población total. Este mapa municipal contrasta con el europeo. En Francia, Reino Unido y Alemania, el número de entes municipales que prestan servicios públicos es muy inferior.
La actual ley que regula la demarcación municipal en Andalucía, contempla el acceso a la administración de sus propios intereses de los núcleos separados de población dentro de un término municipal, de acuerdo -dice la ley- "con el principio de máxima proximidad de la gestión administrativa a los ciudadanos".
El problema que deriva de la aplicación de dicho principio es que, en la mayoría de los casos, genera municipios con una escala muy reducida, incapacitándolos para prestar servicios a los ciudadanos, que de eso se trata. Un municipio muy pequeño no puede aprovechar las economías de escala derivadas del tamaño de la población. Un servicio de limpieza eficiente, el mantenimiento del alumbrado, la construcción de instalaciones deportivas o culturales, entre otras muchas, sólo pueden ser prestados de manera económicamente eficiente, si se cuenta con una población mínima.
En otro caso, los recursos que se utilizan o son desproporcionados o son insuficientes para prestarlos. El problema deriva de la escasa o nula divisibilidad de los recursos necesarios para la prestación de servicios. Queremos decir que si para la población residente, el número óptimo de coches de bomberos es de 1,5, se tendrá 1 ó 2, porque el coche no se puede partir por la mitad. Igual sucede con el resto de recursos. Estas ineficiencias se reducen considerablemente a partir de un tamaño mínimo de la población.
En algunos casos, la única solución es mancomunar la prestación de servicios, para ganar tamaño de población atendida y recursos. Esta solución es aceptable si, pero sólo si no se crean estructuras paralelas desproporcionadas en las mancomunidades, en paralelo a la de los propios municipios, porque el ahorro de costes de la gestión mancomunada se utilizaría en la propia estructura de la mancomunidad: duplicación de funcionarios, trámites administrativos, etcétera.
El núcleo gaditano de Zahara de los Atunes, con 1.400 habitantes, ha solicitado la segregación del municipio de Barbate. Este municipio, con una deuda de 60 millones de euros, se encuentra prácticamente en quiebra. Los servicios prestados en Zahara -se quejan los vecinos- son mínimos.
Es cierto que hay una peculiaridad en este caso: el término de Tarifa llega hasta Zahara, pero el núcleo urbano dista 50 kms. El resultado es que los servicios que presta el ayuntamiento de Tarifa también son muy reducidos.
Esta situación puede hacer entendible el hartazgo de los residentes en Zahara. Pero desde un punto de vista económico, la segregación, con 1.400 habitantes, carece de sentido: demasiado pequeño para gestionar nada.
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