La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Bienvenido Mr. Marshall fue una obra maestra abiertamente antiyanki y subterráneamente antifranquista que caricaturizaba tanto el viejo espíritu reaccionario antiamericano del 98 como el patriotismo de retórica imperial y pelucón tan grato al régimen que, a la vez que se rendía a los americanos que “han venido, ole, salero, con mil regalo y a la niña bonita van a obsequiarla con aeroplano de chorro libre que corta el aire y también rascacielo bien conservao en frigidaire”, hacía cantar a los niños famélicos aquello de “En pie, camaradas, y siempre adelante, cantemos el himno de la juventud, el himno que canta la España gigante que sacude el yugo de la esclavitud. Nuestra España gloriosa nuevamente ha de ser la nación poderosa que jamás dejó de vencer”. Ambos representados en la película por el valleinclanesco don Luis, el arruinado hidalgo que despreciaba a los americanos recordando en su arruinado caserón las marchitas glorias de sus antepasados.
Lo he recordado oyendo a Pedro Sánchez en plan “como presidente vuestro que soy os debo una explicación” diciendo: “Somos europeos. España es pro atlantista, pero eso no significa vasallaje: es cooperación de igual a igual con Norteamérica. Queremos estar en el centro del rearme moral por dignidad, siendo referentes a nivel internacional”. Habla de vasallaje el vasallo de Puigdemont, a quien envía un sumiso emisario tras otro, y de Junqueras, el político condenado por sedición, después indultado, amnistiado y actualmente inhabilitado para el ejercicio de cargos públicos electivos y el ejercicio de funciones de gobierno, a quien recibe en la Moncloa de la que sale tan contento con 4.700 millones más para Cataluña.
Si sacar pecho desde España, que cada vez cuenta menos en Europa, con la retórica rancia del vasallaje es patético, no mucho más airoso es el papelón de la UE, confiada desde hace más de un siglo, sobre todo desde 1939, a que Estados Unidos le saque las castañas del fuego de los fascistas, los nazis y los comunistas estalinistas y sus herederos. Trump es una vergüenza para su país, un peligro para el mundo y una amenaza, junto a Putin, para Europa. Amenaza y peligro que Europa, cogida entre un autócrata psicópata maquillado de demócrata y un dictador con otros afeites, no está preparada para afrontar sola.
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