La ventana

Luis Carlos Peris

Zoido y la difícil lidia con el ¿qué hay de lo mío?

AFORTUNADAMENTE no cabe la inquietud. Convencido de que la cabeza de Juan Ignacio Zoido goza de un amueblamiento notable, el temor de que tanto jabón como le están dando reblandezca sus meninges no existe. Baño de afecto cuando el Corpus, pero eso no vale, ya que el personal que va a esas cosas pertenece a sus votantes, pero baño tremendo de aparente incondicionalidad el que recibió el miércoles en el Barceló con ocasión del Foro Joly. Y junto a esos reconocimientos más o menos auténticos, la sensación de que los que se le acercan para el ¿qué hay de lo mío? son legión. Desatascar esto, calmar a los suecos de Ikea, ver de qué forma se mejoran recalificaciones urbanísticas... Y en el corazón de todo, un hombre que vive en una nube desde el 22-M, el día en que redondeó un triunfo esperado pero sorprendente por su magnitud, y que a ver cómo lidia tanto ¿qué hay de lo mío?, a ver cómo.

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