La aldaba
Carlos Navarro Antolín
La muy tiesa ciudad de Sevilla
Que ha dicho su señoría que de agresión sexual, nada de nada, y que el piquito de Rubiales a la futbolista fue eso, sólo eso, un piquito. ¿Y ahora qué? En una sociedad con vergüenza, esas mesnadas que atacaron al ya ex presidente de la RFEF tendrían que meterse donde tuvieran sitio o pedir perdón. Nada de eso ocurrirá y la cruel cacería quedará impune, igual que suele quedar impune la mayoría de las cacerías que perpetran, al alimón, el poder y ese ejército de francotiradores que pululan en las redes o cloacas sociales. Sí imputa su señoría a Rubiales por coaccionar a la futbolista para que le eximiera del abuso sexual, aunque esas coacciones fueron, sólo y exclusivamente, para tratar que la futbolista dijese la verdad. Hay que ver con la de puntos vulnerables que presenta la ejecutoria del tipo y es tremendo que haya tenido que irse por una acusación falsa.
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