¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Cánovas, el prócer ceceante
Sin restricción alguna de tráfico, el casco antiguo de Sevilla padece un serio colapso de circulación desde hace 14 años que afecta al transporte público (autobuses urbanos y taxis) y a los residentes. Los vehículos privados entran por todas las calles del centro al no existir señalización que limite el paso en 10 de los 11 accesos principales, salvo en Almirante Apodaca, donde las señales no se cumplen. La Zona de Bajas Emisiones se reduce a la Cartuja. Y el alcalde Sanz pone excusas para una regulación sensata.
También te puede interesar
Lo último