La ciudad entre paréntesis

Las enfermedades puede que sean un factor hasta ahora no considerado para organizar el trabajo

Las grandes epidemias de peste del siglo XIV cambiaron a las ciudades europeas. El Renacimiento ideó una nueva ciudad, diferente a la medieval, mejor ventilada e iluminada. La Utopia de Tomas Moro y la Ciudad del Sol de Tomasso Campanella la describieron antes de existir. La lucha contra la tuberculosis en París marcó el camino del movimiento higienista que optimizó las horas de luz y sol. La Sevilla del siglo XIX era una ciudad insalubre con índices de mortalidad solo superados en el panorama internacional por algunas de la India como Bombay y Madrás, como muestran los estudios del Doctor Hauser, que indicó que había que hacer mejoras en la ciudad para conseguir mayores cotas de salud. Mucho del urbanismo actual y su arquitectura es consecuencia directa de buscar la salud, la higiene y el confort en las nuevas ciudades y barrios que se construyeron en el siglo pasado.

Y en estos últimos preocupados años por el calentamiento global, había que recapacitar sobre la nueva ciudad. ¿Cómo viviremos juntos? era el oportuno tema sobre el que se iba a reflexionar la Bienal de Venecia de este año, que abría sus puertas el 23 de mayo y que por el momento ha quedado aplazada al 29 de agosto. Se quiere reflexionar sobre cómo será la vida en las ciudades, el trabajo y la movilidad en un mundo de casi diez mil millones de personas en el año 2050. El coronavirus ha impuesto un paréntesis. La reflexión planteada en Venecia ya no es una anticipación para definir el futuro. Tendrán que abordar el presente de las ciudades después de la pandemia. Artículos de opinión en varios países expresan lo que a continuación les cuento. Las lecciones que aprendamos en estos días de confinamiento y de ciudades vacías, sin tráfico rodado y con menos contaminación, deben tener un deseable impacto en el futuro del diseño de las ciudades, de los espacios públicos, de las infraestructuras, de la movilidad, del turismo y de la arquitectura que construyamos.

El riesgo de nuevas pandemias en el futuro seguirá existiendo aseguran los científicos. Puede que las enfermedades sean un factor no considerado hasta ahora para organizar el trabajo y la movilidad de las personas en las ciudades. Tendremos que aprender nuevas estrategias en el diseño interior de las viviendas. El futuro de lo antiguo se dice ahora en construcción. Viejas técnicas y principios de edificación vendrán en nuestra ayuda para la ventilación, luz natural y humedad de las viviendas y otros espacios, junto con nuevos materiales mejorados con propiedades antibacterianas, antisépticas y desinfectantes. Es necesario que cada época encuentre su modo de expresión propio. Un modo que surja, en palabras de Gillo Dorfles: "No de los imperativos sociales, sino de una autoconciencia que pueda llegar a ser la de un pueblo entero, la de una época histórica". Una nueva conciencia social en la era digital es necesaria. Nada es veneno y todo es veneno, decían los antiguos alquimistas, depende de la dosis.

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