La aldaba
Carlos Navarro Antolín
La caseta perdida de la que nadie habla
Que la Feria está viva y coleando se demuestra con el vaivén de casetas, la apertura de una nueva calle para ganar en seguridad y, tachán, tachán, el harakiri de Manuel Alés, el señor teniente de alcalde Fiestas Mayores, Magnas y Procesiones que Duran Todo el Año. No se ha valorado el sacrificio que ha realizado el área municipal de su competencia, el que tiene la sede en la antigua Casa de la Moneda. En el lenguaje oficial, Fiestas Mayores “desiste” del montaje de su caseta, como reza en los papeles. En los corrillos, diríamos que Alés renuncia a la caseta que hasta el año pasado había montado y gestionado la delegación en la calle Costillares 13, 15 y 17. Las casetas de Distrito (las del chunda-chunda de madrugada) se gestionan a través de ParticipaciónCiudadana, pero la referida era de responsabilidad directa de Fiestas Mayores. ¡Nada menos que tres módulos de una caseta que era pública a todos los efectos! Y todo para dar cabida a la caseta del Distrito Macarena, que es cambiada de ubicación para permitir esa nueva vía que comunicará el real con la avenida de Juan Pablo II, aquella por la que el Papa se fue a los sones de la Sevillana del Adiós. Que levante la mano quien renuncia a su propia caseta. Alés sacrifica la de su área en el altar de la reordenación de 2026 para que, entre otras cosas, se organicen mejor la limpieza y los suministros, todo eso que ocurre al alba, cuando salen los últimos alicatados a la búsqueda de las calenterías.
La caseta de Fiestas Mayores ocupaba la parcela de la que muchos años fue la gran caseta de la Maestranza Aérea, con una pañoleta enorme con el inolvidable emblema de Aviación. Era idónea para indicarle al taxista con toda precisión donde debía dejarnos tras recorrer Virgen de Luján: “Me bajo en Santa Fe, en la curva donde empieza los cacharritos y está la caseta de la Maestranza Aérea”. En la de Fiestas Mayores funcionaba desde las vísperas una barra a cargo de Postigo, el restaurador de Santiponce. No era una caseta muy conocida, pero sí muy usada por quienes se orientaban. Es posible que se recupere en la Feria de 2027 con la prometida ampliación del real. Anotamos de momento el sacrificio de Alés, que es mucho más noticia que quienes han perdido la caseta particular. Como diría el presidente del Parlamento de Andalucía, Jesús Aguirre:“¡Hombre, por favor!”. Todos los años hay un ramillete de casetas perdidas (que le pregunten al PSOE), pero nunca es el propio Ayuntamiento el que sacrifica una que, si se fijan, nadie ha echado de menos en las redes sociales. Salvo el que esto escribe. Peor, mucho peor, sería perder el puesto de la pesca de los patitos (regalo asegurado) o el de las tajadas de coco bajo el chorrito de agua.
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