La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
El presidente Rajoy preguntó en la terraza del Hotel Los Seises el pasado mayo, con motivo de la celebración del ingreso del eminente doctor Francisco Trujillo en la Real Academia de Medicina, la razón por la que se comentaba en la prensa su costumbre de pronunciar la muletilla de la triple afirmación: “Chichichí”. El caso es que todos sabemos que Rajoy, al que muchos echamos de menos como brillante parlamentario, no dice nunca “sí, sí, si”, sino “chichichí”. Pero el registrador gallego no acertaba a comprender la broma, o más bien le interesaba no comprenderla... El más inteligente con diferencia de la reunión, Javier Arenas, terció: “Presidente, ¿pero tú te has oído? Si siempre dices ‘chichichí’...”. Y Rajoy zanjó con su particular dicción: “Bueno, chichichí. Mientras se hable de mi libro, yo la verdad es que estoy encantado...”.
Pensaba en Rajoy al leer el libro de Pepote, el gran libro de José Rodríguez de la Borbolla, seis años presidente de la Junta y once como secretario general del PSOE andaluz. Ycomo lo importante es que se hable de los libros, hay que hacerlo de uno de los muchos pasajes de máximo interés del escrito por Pepote, que aborda su marcha del cargo con esa naturalidad señorial que evoca a la que tuvo don Manuel Clavero cuando dejó de ser ministro de la UCD, en esos años en que ser ministro era timbre de prestigio porque los designados le daban categoría al cargo y no al revés. A Clavero le preguntamos una vez:“¿Cómo dejó usted el Ministerio, don Manuel?”. Y nos respondió con fino humor y casi encogido de hombros:“Pues... en un taxi”. ¡De vuelta al ruedo con dos orejas y caja de yemas El Ecijano! ¿Quién se va así de los cargos hoy? Nadie. Hoy todos aspiran a ser recolocados. Repetimos: re-co-lo-ca-dos.
Pues leyendo el libro de Pepote, al que mi dilecto Elías Bendodo metió con todo acierto en el Centro de Estudios Andaluces (eso sí que es “andalucismo transversal e inclusivo” y no lo del día de la bandera andaluza), me he quedado gratamente sorprendido al leer cómo narra su salida nada menos que de la Presidencia de la Junta de Andalucía: “El 16 de abril de 1990, fecha de mi 43 cumpleaños, una delegación de la dirección del PSOE (Guillermo Galeote, Chiqui Benegas y Carlos San Juan) me comunicó que no sería candidato a la presidencia para las elecciones de dicho año”. ¿Y saben qué hizo? “Lo acepté con naturalidad y no levanté ninguna voz. A partir de ese momento me puse a preparar un futuro distinto: decidí volver a la Universidad”. Aprendan los niños de los aparatos de los partidos de dos andaluces: don Manuel Clavero y don José Rodríguez de la Borbolla.
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