Punto de vista

josé Ramón / del Río

La envidia

TODOS sabemos lo que es la envidia: el sentimiento de dolor o desdicha por no tener uno lo que tiene el otro. Es tan mala que se la considera como uno de los siete pecados capitales. En La Divina Comedia de Dante la envidia se castiga en el purgatorio cosiendo los ojos del envidioso, para que no reciba placer al ver a otros en desgracia. Fuera de la connotación religiosa, como sentimiento humano que es -dicen que el más extendido entre los españoles- los psicoanalistas lo definen como sentimiento enojoso que se produce contra otra persona que posee o goza de algo de lo que carecemos. Envidiosos famosos fueron Caín y Abel, Judas, Hitler y el músico Salieri, cuya envidia a Mozart fue el tema de la película Amadeus. Puede llegar a serlo el ex presidente Chaves, porque a él no le van a pagar al abogado y sí que lo hicieron con el ex ministro Blanco.

Siempre ha existido la envidia cochina y la envidia sana, pero ahora se ha inventado una nueva categoría que es la "envidia preventiva", porque algún psicólogo ha venido a decir que la principal motivación para comprar Lotería en Navidad es la "envidia preventiva", porque no vaya a ser que le toque al vecino.

No estoy en absoluto de acuerdo con que este sentimiento sea el que más nos mueve a comprar Lotería en Navidad. Creo que esta apreciación se inscribe dentro del derrotismo que impera hoy en la vida española en la que, con razón o sin ella, no se deja títere con cabeza, sin que quede nada ni nadie que se pueda poner de ejemplo. Precisamente el anuncio de este año en televisión lanza un mensaje positivo de solidaridad que es de agradecer, aunque hay que confiar en que no sirva de pretexto para que los duros de bolsillo esperen a que caiga el premio para personarse en la peña o en la cofradía, lamentándose haber olvidado recoger -y pagar- el boleto.

La Lotería de Navidad no es la más generosa de todas. Otros juegos de azar premian con mucha más cantidad los aciertos, pero yo quiero ver que su éxito no está en la envidia preventiva, sino en que quienes la colocan son por lo general instituciones sin ánimo de lucro, que cobran un pequeño recargo y se benefician, además, con los reintegros que no se cobran. Es la solidaridad en Navidad la principal motivación para que juguemos la Lotería. La mejor demostración de ello es que una inmensa mayoría no juegan más Lotería que esta de Navidad.

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