La aldaba
Carlos Navarro Antolín
La cultura del chalequillo
El ministro de Exteriores se ha expresado en el Congreso con la grandilocuencia de los estadistas más reputados, como si España tuviera un papel extraordinario en el escenario internacional. Albares se ha presentado como punta de lanza de un gobierno que apuesta por la paz y la multilateralidad, cuando a la hora de la verdad, esta hora en la que hay miedo a una tercera guerra mundial porque Trump ha entrado en el tablero como elefante en cacharrería, España está teniendo un papel irrelevante.
El Gobierno, tras el anuncio de la ministra de Defensa de enviar tropas a Groenlandia, no ha tardado en puntualizar que, en caso de enviar efectivos, serían para labores de vigilancia. El desquiciante complejo de este gobierno, que no quiere que su apuesta inequívoca por la paz pueda empañarse con la visión de un soldado empuñando una metralleta. Así, es difícil hacer creíble la apuesta española por garantizar a sus ciudadanos la seguridad.
Albares se ha presentado como el responsable de la política exterior de un país que trabaja para una “solución venezolana”, gracias a su interlocución con el gobierno y con la oposición. Con Delcy Rodríguez efectivamente tiene buena relación, debido fundamentalmente a las estrecha amistad del ex presidente Zapatero con la actual presidenta encargada de Venezuela. Pero no se trata de una persona ajena a los hábitos dictatoriales de Maduro, que hasta que fue detenido tenía en Delcy Rodríguez a su principal colaboradora. En cuanto a la oposición, no hay más que hablar con algún venezolano contrario al chavismo para conocer la opinión que tienen sobre el papel del gobierno español. Papel condicionado, explican, por la versión que da Zapatero a Pedro Sánchez sobre Venezuela. Y condicionada, cuentan miembros de la oposición, por los negocios del ex presidente en Venezuela.
El mundo vive una situación compleja, muy grave, en la que en pocos días el enfoque internacional pasa de Venezuela a Groenlandia, de la UE a la OTAN y de Ucrania de nuevo Groenlandia. El Gobierno español debería prestar atención a lo que puede estar pensando Trump para culminar sus ansias de convertirse en árbitro del mundo. No vaya a ser que al presidente americano le dé por hacer favores a su amigo Mohamed VI…
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