La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Ya un eterno mano a mano en la Basílica

Tardó en llegar, pero ya está José para un largo mano a mano con su querido Juan Manuel. Delante del lugar adecuado y junto a un incipiente naranjo, el que es llamado por sus partidarios Rey de los Toreros ya luce a tamaño natural frente al busto del hombre que cambió la Semana Santa, ese bordador Rodríguez Ojeda que tantas veces departió con el torero y con el calonge Muñoz y Pabón en el domicilio de éste en calle Abades. Mucho es lo que ha tenido que luchar la hermandad macarena para que José luzca para siempre delante de la Basílica y si el refrán dice que nunca es tarde si la dicha es buena, grande es la dicha que el sábado sentirían los partidarios de José. Aunque el rostro no sea el del torero, la efigie es airosa y refleja aquel paseíllo en solitario que hizo en la plaza de Valencia allá por 1915. Y ya está José junto a Juan Manuel en el sitio ideal, laus Deo.

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