Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Hay que evitar que el Betis viva en un Kilómetro Cero

ANTAÑO, cuando se intentaba destruir a alguien mediante la difamación se empleaba el anónimo o la pared del retrete. Ahora, el correo sin remite y la pintada se han instalado en las redes sociales, que de autopistas para la información han pasado a ser pestilentes cloacas donde vivaquea todo tipo de múridos. Y desde ellas se tira con bala, mayormente para salir en defensa de causas que en la mayoría de los casos son causas perdidas.

Está ocurriendo a diario en torno a la vida del por siempre y para siempre Real Betis Balompié. El loperato dejó unos lodos que está trayendo unos polvos, con perdón, irrespirables. Irrespirables, sobre todo, para gente que va a la búsqueda de un Betis que, según parece, entra de lleno en lo utópico. Gente que ha tenido la honradez como divisa vital anda de boca en boca porque un puñado de sicarios están en la tarea de difamar y a ver quién recoge luego el agua derramada.

Ayer venía en estos papeles una cronología minuciosa de la deriva del club desde que fue tirado al concurso de acreedores. Dicha crónica recoge cargos y nombres que han regido con más o menos carga de responsabilidad el club y ahí vemos cómo todo ha sido un Kilómetro Cero en la vida bética. Proyectos, proyectos y proyectos que han ido siendo concienzudamente dinamitados desde dentro o desde las trincheras más diversas y más o menos interesadas.

Un servidor, que aplaudía a Lopera cuando Lopera obraba en bien del Betis, ha intentado poner su modesto granito de arena para que cada proyecto funcionase. Lo hice y haré porque sólo intento dar con la piedra filosofal que arregle el Betis. Con Ángel Haro he hablado sólo dos o tres veces y en él, como creí ver en Miguel Guillén, quiero confiar a ver si el Betis se reencuentra con lo que lograron don Benito o Pepe Núñez y se aleja de lo que desean ratas más o menos interesadas.

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