¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Julio Iglesias y la motosierra
Dentro de esa saturación de periodismo morado que inunda nuestros periódicos en estos días cuaresmales se tropieza uno con auténticos remansos de paz, oasis de buen gusto, rincones donde solazarse con el presente y, por supuesto, para reencontrarse con la Semana Santa que se fue. Por ejemplo, esos gritos en la pared, auténticos carteles, que a diario cuelga en estas páginas Manolo Ruesga, fotoperiodista ya legendario y persona de bien, pero de bien de los de verdad. Manolo es en estos tiempos el mascarón de proa de un navío en el que navegan Salazar y Bajuelo, Rafael Alcázar, Manu Gómez, Juan Carlos Vázquez y tantos son que hay que parar para no dejar demasiados sin mencionar. Herederos directos de Luis Arenas, aquél a quien le paraban los pasos para que hiciese a gusto su trabajo. Legión de fotógrafos como oasis en la abundante cosa morada.
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