¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Trump-Sánchez: pelea de gallos
Es difícil mantener los principios y la retórica de la paz y la defensa a ultranza de la legalidad internacional que predominaba en el mundo occidental hasta hace muy poco cuando lo que ahora impera es la ley del más fuerte y, sobre todo, el miedo. Éste es el motor de casi toda acción y reacción en estos momentos.
¿A quién hemos de temer más ahora? ¿A un Donald Trump que amenaza a España con el ostracismo comercial y que cada vez se aproxima más a nuestro vecino Marruecos? ¿Al ninguneo de otras naciones europeas que ya han comenzado a darnos la espalda en las reuniones importantes? ¿O, en otro caso, a posibles represalias del extremismo islámico, como ya ocurrió tras la Guerra de Irak? La sombra del 11-M es aún muy alargada en este país, que sufrió un cataclismo social, moral y político como respuesta a un apoyo militar a Estados Unidos que en aquel momento no era compartido por la mayoría de la sociedad española.
¿Es ahora diferente la situación? ¿Es más fuerte el miedo a Trump, que parece capaz de todo para satisfacer sus intereses y deseos? ¿Nos interesa más estar a buenas con China? Desde luego es evidente que el presidente Sánchez no ha querido o no ha sabido ponerse de perfil, que es la posición que históricamente ha resultado más rentable en una situación de guerra a cualquier estado que no sea una superpotencia, ni militar ni económica, como le ocurre a España. El tiempo dirá cuál es el precio del no a la guerra.
Estar en ese lado correcto de la historia que dice Sánchez implica poner al país en uno de los frentes de la contienda, un riesgo que también provoca desasosiego entre la gente. Tras la experiencia de una pandemia, de constantes desastres naturales y de accidentes fatales, el temor a la extensión mundial de la guerra ya no es algo tan lejano.
Estos días no hacemos tanto chiste con la recomendación de tener un kit de supervivencia en casa y hasta los hay que llaman al promotor para que les construya un búnker en el sótano. Al parecer abundan más de lo que podríamos pensar, sobre todo en zonas donde hay gente que dispone de medio millón de euros para encerrarse con todas las comodidades. Por si una guerra nuclear. Pero sospecho que la gente normal de este país, por ahora, sigue teniendo más miedo a otras cosas, como perder su trabajo, la ruina de su empresa o no poder pagar la hipoteca. Y todo eso también está en juego en esta guerra de misiles diplomáticos.
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