Vía Augusta

El modelo Muñoz

El alcalde demostró al tomar posesión que domina la gestión y que articula incluso mejor discurso político de ciudad

Sevilla estrenó esta semana alcalde, que no gobernante, porque Antonio Muñoz ha sido la piedra angular como súperconcejal del equipo de gobierno que presidió Juan Espadas no sólo en este mandato, sino en el anterior.

En su discurso de investidura (y también en las declaraciones a medios de comunicación que ha hecho posteriormente), Muñoz demostró que domina la gestión municipal e incluso ha articulado un discurso politico mejor que el de su antecesor: desgranó un modelo de ciudad que tiene mucho que ver con las delegaciones que ha dirigido desde que Juan Ignacio Zoido fue desalojado de la Alcaldía hispalense.

Muñoz cree en una ciudad innovadora que tenga en el turismo y en la oferta cultural una seña de identidad de un próspero futuro. Y para ello tiene un método, gestión y reivindicación.

El alcalde cuenta con las bases de su propio trabajo previo, porque el turismo ha sido su gran apuesta. Sevilla ha dado en los últimos años pasos muy importantes para mejorar su parque hotelero y de alojamientos turísticos, con una proliferación de fincas dedicadas a los apartamentos turisticos notable. Acaso en exceso en el centro histórico en ambos casos.

Además ha apostado con éxito por ser sede de eventos culturales, deportivos o congresuales -basta citar los Goya, los Max, los Ondas, los MTV Awards, la sede de la Eurocopa o la final de la Copa del Rey, aunque ahí es justo dar parte del métiro a la Junta de Andalucía como propietaria del estadio de La Cartuja- que han afianzado aún más a Sevilla como uno de los principales destinos españoles.

Profundizar en ese modelo es su apuesta para afianzarse en la Alcaldía y tratar de que el PSOE la mantenga. Muñoz, no hay que olvidarlo, es el cargo institucional más importante que tienen los socialistas andaluces, con permiso del alcalde de Granada, Francisco Cuenca.

Pero su modelo no está exento de riesgos si no se equilibra bien la apuesta turística con la propia vida real de la ciudad. Sevilla debe evitar que el centro urbano pierda su habitabilidad, que aún es una de las mejores zonas para vivir en la capital andaluza.

Ser consciente de ello es fundamental para evitar convertirlo en un parque temático que no refleje la vida y la impronta de la propia ciudad, además de los efectos que sobre sectores como la vivienda genera la sobreexplotación turística.

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