Tomás garcía rodríguez

Doctor en Biología

La muralla de la judería sevillana

Existe un cierto consenso histórico en cuanto a los límites de la muralla que delimitaba el gueto

Tras la conquista cristiana de Ishbiliya en 1248 por el rey de Castilla y León Fernando III, muchos descendientes de judíos exiliados durante la dominación almohade retornaron a la ciudad de sus antepasados y constituyeron con el tiempo la segunda gran judería castellana, después de la de Toledo. La convivencia real de los inmigrantes con cristianos y mudéjares no sería muy duradera, lo cual abocaría en la construcción de un muro interior -probablemente en el siglo XIV- que separaba la comunidad hebrea del resto de la población. Hoy en día, sólo se mantiene en pie un corto lienzo mural en la calle Fabiola del Barrio de Santa Cruz; este núcleo urbano junto al de San Bartolomé conforman el espacio de unas dieciséis hectáreas ocupado antaño por los sefardíes.

"Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada; cuando no nos amamos, incluso una cama enorme no basta" (Proverbio judío).

Existe un cierto consenso histórico en cuanto a los límites perimetrales de la muralla que delimitaba dicho gueto, aunque las verificaciones arqueológicas son escasas. La cerca de la judería estaba integrada en gran parte de su lado sur-este por la propia muralla almorávide de la ciudad y la del Alcázar, siendo la mitad norte-oeste la que debieron sufragar los propios segregados para completar el oprobioso recinto. Así, su recorrido por la plaza de la Alianza o el callejón del Agua se comparten con las defensas del Alcázar, mientras los tramos que atravesaban la plaza de Refinadores, la Puerta de la Carne o la plaza de Curtidores serían los mismos que los de la muralla urbana. El trecho exclusivo del cercado judaico partiría desde la calle Armenta y pasaría por Conde de Ibarra, Federico Rubio, Fabiola y Mateos Gago; en esta última, afloraron restos en obras urbanizadoras de 1989, así como en las que se efectúan en la actualidad.

Los últimos hallazgos arqueológicos en zanjas abiertas de la presente reforma indican que la línea mural continuaba hasta el comienzo de la plaza Virgen de los Reyes, sin confirmarse el recorrido posterior hasta su unión con los muros del Alcázar. Algunas hipótesis contemplan la posibilidad de que bordeara externamente el actual convento de la Encarnación, lo cual es improbable pues el arcediano de Écija Ferrán Martínez -azote de judíos- erigió en este emplazamiento el Hospital de Santa Marta en fechas anteriores al asalto de 1391 a la judería; según esa suposición, la residencia hospitalaria hubiera quedado dentro de la aljama judía... Es verosímil, por tanto, que el giro hacia el sur pudiera ocurrir en un lugar próximo a la plaza de Santa Marta, aunque no existe aún evidencia científica.

"¡Ay, sobre Sefarad descendió una calamidad desde los cielos;/ mis ojos, mis ojos vierten lacrimosas aguas./ Mi cabeza decalvaré y amargamente gemiré por la comunidad de Sevilla,/ por sus príncipes que han sido vulnerados y por sus hijos hoy cautivados..." (Llanto por el exilio en época almohade, Abraham Ibn Ezra, siglo XII).

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