La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Rodalies y la vergüenza del tren Huelva-Sevilla
Es evidente que no me fío nada pero les da lo mismo, soy tan insignificante… Bueno, evidente-evidente no sé si es pero como da lo mismo por eso lo digo: no me fío nada de Albares, ni de Pedro Sánchez. Infinitamente menos de Fabián Picardo. ¿Qué se defiende aquí, en esto de Gibraltar, el acuerdo por el que se tirará –retóricamente– la Verja, se borrará una frontera y se darán unos pasitos que serán muchos para quienes viven una sola vida, que es tan corta? Pero detrás del biombo de la sede del gobierno de Gibraltar está la chistera y el conejo. Y lo digo, evidentemente, porque no me fío. Es que nos robaron el Peñón, luego el terreno del Aeropuerto, las aguas españolas, hoy llamadas “aguas en disputa”, o algo así. Y unas cuantas cosas más. Ademas de darnos por saco con el contrabando, o mejor: los contrabandos. A los hechos me remito: La Línea a un lado, medio tiesa siempre; y Gibraltar con la cartera llena, enfrente. Jo, qué listos son. ¿Qué diría el que se quiere meter Groenlandia en el bolsillo por la cara si fuera el presidente español?
Habrá que seguir esperando, que se caiga el tinglado del Támesis y llamen a nuestras puertas para conservar el mayor número de privilegios. Porque es lo que hay aquí, han convertido en privilegios lo que, de lo contrario, no soportaría la metrópoli. Privilegios a cambio de que no le cueste un penique a la Corona, y no sólo, una base militar y un astillero baratitos. Y así. El Brexit fue un síncope para Gibraltar, un dolor de cabeza. Han tardado años en arreglar el desconchado, evitar quedarse al pairo del mogollón y, con la ayuda de Albares, Sánchez y lo que nunca sabremos, o muy difícilmente, poner este Acuerdo a la firma de la Unión Europea. Es que son tan listos, pero listos. Han comprado tiempo para estabilizar el negocio antiguo, el juego de privilegios que tienen unos y otros. Con los 30 mil rehenes de una pensión, un trabajo y todo lo que La Línea no puede darles, ni podrá. Y España no quiere. Era un tema de referéndum, llamar a los españoles para que votaran sí o no a este Acuerdo (Gibraltar lo hace mucho), pero no se fían, no se fían nada porque podemos decir que No, vuelva el Gibraltar español o algo parecido. Y los deje con tó la cara partía, que dicen los chavales ahora.
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