EL dictamen del Consejo Consultivo de Andalucía que rechaza la modificación puntual del Plan de Ordenación Urbana de Sevilla (PGOU) solicitada por el Ayuntamiento para construir un aparcamiento subterráneo bajo la Alameda de Hércules clarifica, por su carácter preceptivo y vinculante, una situación que se eternizaba y que había dado lugar, una vez más, a una de esas polémicas bizantinas que tanto se dan en la ciudad y que tanto frenan su desarrollo. El Consultivo es claro al señalar que el cambio en el PGOU no procede por cuanto el planeamiento descarta expresamente que se puedan construir este tipo de aparcamientos en el casco antiguo. Es el modelo de ciudad que los sevillanos nos hemos dado y que podrá gustar a unos más y a otros menos, pero que mientras no se modifique es el marco legal al que hay que adaptar las propuestas. Sí contempla, sin embargo, el Plan una posibilidad que hasta ahora el gobierno presidido por Juan Ignacio Zoido se ha negado a valorar y que es la construcción de ese mismo tipo de aparcamiento en el borde exterior del centro histórico. Es una solución lógica que a partir de ahora el Ayuntamiento tendrá que empezar a considerar. Es evidente que el centro de Sevilla no tiene un modelo de movilidad y de transporte público que favorezca su actividad comercial, económica y de ocio. Estos problemas se verán incluso incrementado si finalmente se convierte en realidad el proyecto comercial que el gobierno municipal quiere para el edificio de la Gavidia. También es evidente que la ciudad tiene un casco histórico de una amplitud y complejidad urbanística en el que es un disparate confiarlo todo al peatón y a la bicicleta, como hizo el anterior equipo municipal. Para revitalizar la vida del centro lo primero con lo que habría que contar es con una red de transporte público rápida y eficiente y eso será un objetivo pendiente hasta que Sevilla tenga una red de metro digna de ese nombre, una aspiración lamentablemente cada vez más lejana, como lo demuestra la ausencia total de inversión en los Presupuestos de la Junta para 2015. Una vez que el Consultivo ha despejado las últimas dudas en torno al aparcamiento de la Alameda convendría que el Ayuntamiento se tomara en serio la posibilidad, tantas veces reiterada, de un aparcamiento en la zona de la calle Torneo que daría respuesta a la misma demanda del ahora descartado y que no violentaría un planeamiento urbanístico que, por otra parte, ha demostrado en los últimos años que está diseñado con criterios de utilidad y de servicio a la ciudad.

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